El hollín, en su mayor parte proveniente de motores accionados por combustible diesel, está causando al menos una cuarta parte del efecto invernadero en el planeta al impedirle que la nieve y el hielo reflejen la luz del sol, dicen científicos de la NASA.
Los hallazgos sobre cómo el hollín afecta la capacidad de reflejar el sol plantean nuevos interrogantes acerca de los cambios climáticos causados por los seres humanos desde el Artico hasta los Alpes.
Sugerimos que el hollín contribuye a derretir el hielo a nivel mundial, que es generalmente atribuido al calentamiento global de la atmósfera, señalaron los científicos de la NASA James Hansen y Larissa Nazarenko en un informe publicado el lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
El hollín es un agente más malo de lo que se pensaba, escribieron los científicos. El hollín se forma generalmente por partículas de carbón que, junto con sales y polvo, son derivados de la quema de combustibles fósiles y de la vegetación.
Hansen, director del Instituto de Estudios Espaciales Goddard, dependiente de la Agencia Nacional del Espacio de Estados Unidos y Nazarenko, profesora adjunta de la institución, determinaron que el hollín es dos veces más potente que el anhídrido carbónico para alterar las temperaturas de la atmósfera en el Artico y en el hemisferio norte.
Tal vez Groenlandia sea una excepción, dijeron, pues se halla en la dirección del viento de los bosques canadienses y tiene escasa contaminación causada por industrias o automóviles.
La principal fuente de hollín en países desarrollados es el combustible diesel, pero en otras partes las principales fuentes son la madera quemada, los excrementos animales, el aceite vegetal y otros combustibles biológicos.
Hansen dijo a The Associated Press que los autores estiman que el efecto del hollín es equivalente a poner una lámpara de un vatio, como las que adornan los árboles de Navidad, cada dos metros en el hemisferio norte. El efecto es mayor en las regiones más al norte, donde nieva con frecuencia en invierno, y casi inexistente en los trópicos.
Muchos científicos creen que la quema de combustibles fósiles está causando un aumento del anhídrido carbónico en la atmósfera, creando el efecto invernadero. Una concentración más alta del gas en la atmósfera podría atrapar más calor del sol, y contribuir al calentamiento de nuestro planeta.
Michael Oppenheimer, un profesor de la universidad de Princeton y experto en clima, dijo que el estudio es un interesante y temprano cálculo que puede ser importante.