Siete heridos, cinco asfixiados, seis detenidos y un retén policial incendiado dejó como saldo este miércoles en Quito una protesta callejera de maestros estatales, en huelga desde el 18 de noviembre pasado, informó a la AFP el portavoz de la Cruz Roja Ecuatoriana, Johnny Franco.
El organismo de socorro señaló que atendió a siete heridos (un policía que sufrió quemaduras y seis civiles por caídas y el impacto de bombas de gas lacrimógeno), así como a cinco personas que se asfixiaron durante las manifestaciones.
En principio, Johnny Franco, portavoz de la Cruz Roja, indicó que el balance era de tres heridos y cuatro asfixiados.
Mientras, la Policía señaló que arrestó a seis manifestantes -dos profesores y cuatro estudiantes, dos de ellos menores de edad y que en las protestas fueron retenidos momentáneamente tres autobuses.
Unos 120.000 profesores públicos demandan al gobierno nacional la aplicación de un alza salarial de 10 dólares al que se comprometió en junio pasado.
En una denominada toma pacífica de Quito por la educación, numerosos grupos de maestros intentaron de manera infructuosa, desde varios puntos, llegar hasta el Palacio de Carondeldet, sede del Ejecutivo, alrededor del cual se había montado con anticipación un riguroso cordón policial y militar.
Además, piquetes de uniformados se ubicaron estratégicamente en los accesos hacia el casco colonial, donde Carondelet está ubicado, para dispersar a los manifestantes con abundantes bombas de gas lacrimógeno, que afectaron las actividades comerciales del sector.
Educadores y estudiantes, que apoyaron la protesta, se enfrentaron contra policías, a quienes lanzaron piedras y palos. En medio de los incidentes, un retén de la Policía fue incendiado, al parecer por los manifestantes, que atacaron a vehículos de transporte urbano que encontraron en su paso.