Ayer en su presentación el español lidió con Quita Pesares, astado de la ganadería de Santa Coloma.
Andy Cartagena, el rejoneador español, logró un cierre triunfal de sus tres presentaciones en la feria taurina Jesús del Gran Poder: fue premiado con tres orejas y una salida en hombros de la plaza de Iñaquito, los únicos trofeos que se otorgaron ayer.
El toreo de Cartagena generó el delirio de los aficionados que abarrotaron la tradicional plaza quiteña, con capacidad para 15 mil personas. “Maestro, maestro”, coreaba parte de la parroquia, en especial, cuando clavó tres banderillas largas, tres cortas y dos rosas, tocando con las manos el lomo de Quita Pesares, un excelente astado de la ganadería de Santa Coloma.
Pero, además, el diestro alicantino fue impecable a la hora de matar: en los dos toros las espadas fueron a fondo y resultaron letales para la vida de sus bichos. Este detalle fue mucho más valorado ayer, ya que sus dos compañeros de la corrida, el español Juan Diego y el ecuatoriano Juan Pablo Díaz, lograron acertar en la suerte suprema.
En sus dos presentaciones anteriores en esta feria, el domingo 30 de noviembre y el lunes 1 de diciembre, Andy Cartagena se había constituido en la figura de la plaza; ayer no únicamente que ratificó sus dotes de excelencia sino que brindó una clase depurada de rejoneo espectáculo, con estilo clásico, serio, pero también con pinceladas de finos toques modernos y pases alegres que entusiasmaron hasta a los más impávidos aficionados a la fiesta brava, a la que acudió un numeroso público aficionado y amante a los toros.
Y de paso, Cartagena logró que se lucieran los ejemplares de las ganaderías Campo Bravo, de Luis Fernando García y Santa Coloma, de Cristóbal Roldán y José Luis Buendía. Y justamente, el público exigió a Roldán que acompañase a Cartagena en la vuelta al ruedo en hombros una vez terminada la corrida. Ambos muy felices se dirigieron al público y saludaron ondeando sus sombreros.
Ecuatoriano Valiente
El ecuatoriano Juan Pablo Díaz dejó en el recuerdo de los asistentes la imagen de un torero valiente, voluntarioso, serio. Debe todavía pulir su arte, en especial, cuando le corresponde terminar con la vida de sus enemigos. Ayer, en su segundo toro, tuvo un detalle que emocionó al público: recibió al toro de rodilla a la salida de la querencia y aunque el astado estuvo a punto de tocarle y hacerle daño, ese gesto le permitió a Díaz ganarse las palmas.
Español sin suerte
El torero español Juan Diego mostró su calidad, pero tampoco tuvo suerte con las espadas a la hora de matar. Entregó un derroche de coraje cuando desafió al toro y se puso cara a cara con el ejemplar, que hizo aguantar la respiración a los presentes. La feria se cierra en la Plaza de Toros hoy, con las actuaciones de los españoles Eduardo Dávila Miura, Matías Tejela Correa y el ecuatoriano Carlos Yánez.