Muchas persecuciones policiales no se efectúan en las calles con coches patrulla, sino en las autopistas de información. Los sabuesos telemáticos libran su batalla contra la delincuencia on line, sabiendo que no hay un sistema informático inviolable.
Uno de sus retos es contrarrestar los ataques a los centros públicos, donde se produce la mayoría de los incidentes, y a las empresas, donde los atacantes buscan información confidencial para venderla.
En las redes telemáticas se está librando una guerra secreta, en la que los sabuesos mantienen un enfrentamiento continuo y silencioso pero encarnizado contra las nuevas y sofisticadas formas de delincuencia del ciberespacio.
Ambos bandos saben que nunca existirá un sistema informático inviolable, pero intentan adelantarse los unos a los otros. Uno de los episodios decisivos en la lucha informática por la seguridad, se produjo a finales del siglo XX, cuando un virus se introdujo en el sistema Darpa, precursor de Internet, reproduciéndose y afectando a todos los ordenadores conectados a aquella red estadounidense.
Aquel incidente fue uno de los primeros ataques informáticos a gran escala, los cuales desde entonces no han dejado de aumentar en cantidad y virulencia, intentando acceder a todo tipo de centros, desde el Pentágono o la NASA, hasta las administraciones públicas de infinidad de países.
Menos notorios pero igualmente intensos son los intentos de robo, alteración o destrucción de información en las empresas privadas, las cuales son menos propensas a informar de dichos ataques, para no mostrarse vulnerables a la tele-delincuencia y crear inseguridad entre sus clientes y la opinión pública.
Comienzos
Aquel ataque contra la red estadounidense Darpa sirvió para evidenciar la vulnerabilidad de la “red de redes” y motivó la puesta en marcha en Pittsburgh, por iniciativa del Departamento de Defensa americano, del primer CERT (siglas de Computer Emergency Response Team), una organización universitaria destinada a dar una respuesta rápida a los ataques telemáticos.
El primer CERT se vio desbordado por la gran expansión de Internet y la constante renovación de las técnicas empleadas por los delincuentes informáticos, para robar o destruir datos, lo que condujo a la creación de organizaciones diversos países, con la intención de coordinar esfuerzos.
Aunque saben que nunca existirá un sistema informático invulnerable, los nuevos sabuesos de las redes intentan ir por delante de los delincuentes para cortarles el paso.
Su reto es contrarrestar los ataques a las universidades y centros públicos, donde se produce la mayoría de los incidentes, y a las empresas, menos amenazadas porque estas tienen más filtros y controles.
Las agresiones a los medios públicos y privados suelen tener objetivos diferentes.
En las empresas se busca sobre todo información confidencial que se pueda vender en mercados clandestinos.
En cambio, las universidades suelen sufrir los ataques de fisgones que buscan aprovechar los recursos informáticos más potentes de estas altas casas de estudio con fines desconocidos.