Sábado 08 de noviembre del 2003 Migración

Andalucía: El sur de España y su vínculo con Ecuador

SEVILLA | Julio César Armanza

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SEVILLA.– Una vista del área moderna de la capital de Andalucía, con las características palmeras.

Esta región se caracteriza por los nombres extravagantes de personas y ciudades,
la amabilidad de su gente, los sitios históricos que tienen que ver con nuestro pasado y la tradición de las tiendas de barrio, que ya se han extinguido en nuestro país.

¿Ar’ma mía, ¿qué te sirvo?”, dice a una hermosa cliente el administrador de un bar en el centro de esta ciudad, donde el hablar rápido, cantado, picaresco y en voz alta, similar a muchas regiones del Ecuador, caracteriza a los habitantes de  Andalucía, cuyas principales ciudades son Sevilla, Córdoba, Málaga, Granada, Cádiz, Tarifa, entre otras.

Para entender a un país y su cultura hay que conocer a su gente y sus costumbres, y luego sus monumentos y sitios históricos. Y qué mejor que caminar sin prisa por sus calles, viajar en el transporte público, entrar a las cafeterías, oírlos conversar en los parques, fuera del recorrido turístico tradicional.

Al recorrer las estrechas callejuelas del centro histórico de Córdoba, donde las calles van en zigzag y los balcones adornados de flores casi se tocan con los de la acera de al frente, uno siente un impacto emocional, como si ya conociera este lugar.

Tradicionalmente las familias ecuatorianas acostumbraban a enseñar valores a sus hijos y a agudizarle su sentido común y su capacidad de análisis, a través de los refranes, dichos y adagios. En Andalucía,  uno escucha hablar a la gente de igual forma y puede comprar toda una gama de refranes elaborados en azulejos con estilo árabe, en recuerdo a la presencia  musulmana que duró 800 años y que tiene su expresión en la inmensa mezquita, con amplios jardines interiores llenos de árboles de naranjo perfectamente alineados y con un sistema de riego con canales que llegan a cada uno, que es el punto de referencia de la ciudad.

Con la reconquista de los reyes católicos, la mezquita se convirtió en catedral. Eludiendo a los gitanos que se ubican en sus afueras para regalar ramitas de romero a los turistas y luego exigirles una moneda, uno se adentra por los barrios musulmanes, católicos y judíos, lo que en su momento evidencia que con tolerancia pueden convivir las religiones.

Las casas amplias, blancas, señoriales, lucen los azulejos en sus paredes y la ciudad se jacta de su mezcla romana, musulmana, judía y cristiana, pero sobre todo, en la particularidad de su gente realmente amable y a quien hay que escuchar atentamente para entender lo que quiere decir.

La verdad  es que en todas las ciudades de Andalucía se  encuentran castillos, ruinas romanas, mezquitas,  sinagogas,  iglesias  y  murallas perimetrales medievales, así que allá va uno a tomarse fotos, pero más que todo a respirar el encanto de las callejuelas que evocan historias de amor.

Luego es mejor   destinar varias horas para tomar un café en un bar y escuchar la gracia de los andaluces al hablar.

Cualquier conversación en Sevilla se ameniza con bromas, refranes, exageraciones. El empleado del bar saluda a todos por su nombre, le pregunta a una joven que estaba acompañada de su mamá: “Arma mía, ¿qué te sirvo?”. Ella le dice que solo un zumo de naranja. “Por qué no saboreas un café con bocadillo, guapa”. Ella lo piensa y responde que no y el tipo le dice con gracia: “Que no sea por la plata, eh, que yo te invito”.

Las chicas son amables y extrovertidas, de estatura alta, pero nadie usa los vestidos tradicionales, trajes floreados y largos para ellas y pantalones negros con una cinta gruesa como cinturón y camisa blanca para los hombres. Hasta aquí llegaron los sueños de encontrar a la sevillana o gitana de los sueños infantiles, así que mejor sigo el recorrido.

De paso por estas ciudades, uno observa a partir de las siete de la tarde, salir a las ecuatorianas a pasear niños o  acompañar a los ancianos.

Se puede visitar Granada y su Alhambra, las playas de Almería o Marbella.

Por momentos uno siente  que está con nuestros montubios, pues su hablar es parecido con algunas palabras cortadas y con la letra r en lugar de la l, a más de escuchar nombres extravagantes  como Robador González o de ciudades como la Malatía, Malcocinado, Malmuerto, etcétera.

Desde Tarifa se aprecia la costa de África, que está a media hora en barco que cuesta 40 euros y uno reflexiona que cada viaje, ayuda al ser humano a entender mejor al prójimo.

SIMILITUDES
Nombres de ciudades

Algarrobo, Almendro, Antequera, Aracena, Archidona, Arenas, Ardales, Arjona, Armilla, Arriate, Baena, Baeza, Barrios, Belalcázar, Burgos, Cabeza, Cabo Roche, Campana, Cañar.

Más coincidencias
Carpio, Carrión, Céspedes, Casares, Castillo, Castro del Río, Cuervo, Cuevas, Torres, Ejido, Encínas, Espejo, Félix, Nuñez, Fuente, Gallardos, Ginés, Herrera, Hinojosa, Jaén, Jimena.

Otros apellidos
Linares, Loja, Luque, Malcocinado, Marmolejo, Martín de la Jara, Matalascañas, Medina, Mesa Roldán, Molina, Montalván,  Montilla, Navas.

Suenan conocidos
Palacios, Pedro Martínez, Peñaflor, Pinos, Posadas, Pozo, Prado, Puente, Puertas, Quesada, Riofrío, Roche, Ronquillo, Rubio, Torres, Trigueros, Utrera, Valenzuela, Valle, Valverde, Vega, Vélez, Vera, Villa, Zalamea.

Viaje rápido
De Madrid a Córdova se llega en 1 hora 42 minutos en el tren de alta velocidad, AVE y a un precio de 47 euros.
 

LEA MAÑANA: AVENTURAS Y AVATARES DE LOS MILES DE ECUATORIANOS.

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