lunes 03 de noviembre del 2003 Columnistas

Acontecimientos para analizar


Se vuelve indispensable analizar y proyectar los acontecimientos que en los últimos días han ocurrido en dos países andinos. Siendo Ecuador uno de los cinco países de esta subregión, estos acontecimientos nos pueden afectar. Por eso la necesidad de analizarlos y proyectarlos adecuadamente.

En Colombia se cumplió una consulta popular convocada por el Presidente de la República. El resultado: un pueblo que no quiso intervenir para decidir sobre temas de su inmediato interés. Las preguntas que el Presidente hizo a la ciudadanía tenían que ver con asuntos que pensábamos eran de interés general. Preguntar, por ejemplo, a un pueblo pobre y contrario a sus políticos tradicionales, si querían que se reduzca el número de legisladores, hubiese parecido que recibiría una respuesta afirmativa contundente. Preguntar si respaldaría la iniciativa de congelar los sueldos de la inmensa burocracia que forma el Gobierno, parecía que hubiese tenido un margen muy importante de aceptación. Y así, preguntas que conducían a respaldar la tesis de modernizar el Estado y acelerar el proceso de paz interna. El pueblo no respondió. La pregunta inmediata es: ¿Perdió el pueblo su oportunidad o perdió el Presidente Uribe su oportunidad para el cambio? Los resultados demuestran que los ciudadanos en general están desmotivados. Que el hacer político no les interesa. Que la suerte de su nación no es su principal preocupación. Más allá de que los votos emitidos favorecían la transformación, sin embargo, el número de votantes no fue lo suficientemente alto como para que los resultados de la consulta puedan ser tomados en cuenta. Así dice la ley.

La consulta fue convocada por un presidente que en Colombia goza de un respaldo del 70%. Porcentaje que ningún Presidente ha tenido luego de gobernar por más de un año. Lección para aprender. Desde luego que la voluntad presidencial para propiciar el cambio hay que reconocerla, lamentando que el pueblo no haya intervenido para expresar su opinión.

El levantamiento indígena y el golpe de estado en Bolivia también deben merecer nuestra atención. El pretexto para este levantamiento fue la propuesta de venta de gas para que a ese país del altiplano ingresen sobre 400 millones de dólares que hubiesen sido muy útiles para un país de tan limitados recursos. Al renunciar, el Presidente saliente declaró su imposibilidad para mantener la paz en su país alterado pues, dijo, Libia, un país africano con un gobierno dictatorial de izquierda, estaba financiando este levantamiento y los procesos caóticos. El cambio se produjo y el nuevo Presidente, a apenas una semana en funciones, ya siente la presión del mismo grupo que continúa desconociendo los procesos democráticos y buscando nuevos enfrentamientos.

¿Lo de Bolivia será un hecho aislado? ¿No será acaso que los países que apoyan los procesos de caos y desorden, junto a las ONG que hacen lo mismo, se han propuesto intervenir en los países con población indígena? Si en verdad en el Ecuador la población indígena es muy minoritaria (alrededor de 780.000 personas) no es menos cierto que ellos anuncian una reivindicación histórica por sus derechos y oportunidades, reclamo que tiene mucho eco en el exterior por lo que los respaldos económicos se tornan fáciles.
        

 

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