Domingo 02 de noviembre del 2003 Letras y Notas

El bombardeo mediático de Michael Moore

Tristana Santos | DENVER, E.E.U.U.

A principios de este mes el autor de ‘Oye, ¿dónde está mi país?’, tuvo un encuentro con jóvenes de la Universidad de Denver. EL UNIVERSO estuvo en la conferencia que dio ante 7.000 personas.

Un Usama Ben Laden y un Saddam Hussein de cartón, entran al escenario.

Usama grita: “¡Voy a matar a todos los norteamericanos!”.

Y Saddam le responde: “Cállate Usama, ya nadie se traga ese cuento. Mejor presentemos a nuestro querido amigo Michael Moore”.

El cineasta Michael Moore, siempre de blue jeans, gorra y lentes, aunque no parece, es un tipo peligroso. Y lo es sin necesidad de tocar un arma.

Frente a una cámara, una computadora o un micrófono, Moore pone nerviosa a mucha gente.

En su último libro, Dude, where is my country? (Oye, ¿dónde está mi país?) critica implacablemente al presidente George W. Bush; lo acusa de invadir Iraq para beneficiar a “sus amigos petroleros”, de tener relaciones de negocios con la familia Ben Laden y de mentir sobre la existencia de lo que Moore llama “armas de distracción masiva”.

Moore sabe que es peligroso. Por eso, antes de aceptar el Oscar el 23 de marzo de este año por su documental Bowling for Columbine, les dijo a los productores del show, bromeando: “Yo no soy una persona que quieran poner en televisión en vivo”.

Cuando aceptó el premio, supieron a qué se refería. “Vivimos en un tiempo ficticio, donde tenemos elecciones con resultados ficticios que eligen un presidente ficticio. Vivimos en un tiempo en que un hombre nos manda a la guerra por razones ficticias... Nos oponemos a esta guerra. Qué vergüenza, señor Bush, qué vergüenza”.

Y ese era solo el comienzo. Pero el cineasta fue abucheado y los productores dieron paso a comerciales.

Era un tiempo difícil para decir esas palabras. Tres días antes, con el consentimiento de una población aún herida por los ataques del 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos había invadido Iraq.

“Personalmente, fue duro”, afirmó Moore en una reciente entrevista en Denver, Colorado. “Por ese discurso enfrenté amenazas y acoso. Mi casa fue vandelada. Una parte de mí se arrepintió por lo que dije, porque puse en peligro a mi familia. Olvidé que vivía en un país donde tanta gente piensa que la violencia es la respuesta apropiada”, añadió Moore.

Siete meses después del Oscar, con su nuevo libro en el primer puesto de la lista de best sellers del New York Times, Moore siente un cambio radical en la opinión pública. En su extensa gira de promoción del libro en Estados Unidos durante el último mes, se han agotado las entradas para escuchar sus charlas en universidades.

“Se siente, ¿verdad? Es un tiempo diferente”, dijo ante 7.000 personas en la Universidad de Denver. Este es un público especialmente sensible al trabajo de Moore. En Bowling for Columbine, Moore retrata la fascinación de los norteamericanos por las armas de fuego partiendo de la tragedia en que dos estudiantes se suicidaron luego de asesinar a doce compañeros y un maestro en un colegio de Columbine, Colorado, en 1999.

“Me gustaría continuar el discurso que empecé en la entrega del Oscar y que fue tan rudamente interrumpido...”, añadió. “Quería agradecer a la comunidad de Columbine y dedicar el Oscar a las víctimas”.

La audiencia lo ovacionó de pie. Entre la multitud, Richard Castaldo, sobreviviente de Columbine, levantaba las manos para aplaudir desde su silla de ruedas. En el documental, Moore acompaña a Castaldo a la cadena nacional de almacenes K-Mart a “devolver” las balas que los adolescentes asesinos compraron ahí fácilmente y que Castaldo todavía tiene incrustadas en la espina dorsal. Entonces, K-Mart hizo algo inesperado: a pesar de la pérdida económica que representa, dejó de vender balas en todos sus almacenes.

“Creo que los americanos nos estamos dando cuenta de que los cambios son posibles. Pero primero tenemos que quitarles el poder a los estúpidos hombres blancos que controlan este país”, enfatizó Moore.

Estúpidos hombres blancos es el título de su libro anterior. Moore es un convencido de que el poder en una democracia debe estar en manos de la mayoría. Dos tercios de la población de Estados Unidos se compone de mujeres y gente de color (negros y latinos). Y se pregunta, ¿por qué la mayoría de puestos de poder político o corporativo están en manos de hombres blancos?

¿Antiamericano?
Moore no estudió cine ni terminó la universidad, pero siempre ha sido un activista liberal.

El cineasta y escritor no se guarda ninguna opinión y eso le ha ganado muchos opositores. Uno de los capítulos de su nuevo libro se titula ¿Cómo parar el terrorismo? ¡Dejando de ser terroristas!

Por este tipo de comentarios ha sido acusado de ser poco patriota y antiamericano.

“¿Por qué dicen que odio a mi país?”, preguntó. “¿Por qué hago un par de preguntas? De eso se trata este país, de ser libre, de hacer preguntas sin miedo, de tener libertad de expresión”.

Sin embargo, Moore no cree que sus películas y libros vayan a enardecer a las masas contra los norteamericanos. “Creo que el resto del mundo diferencia a la gente americana del gobierno americano”.

“El americano promedio no tiene ni idea de dónde está Ecuador, y lo aceptamos. Está cerca de la línea ecuatorial, ¿verdad?”.

Si está bromeando o tampoco tiene idea de dónde está el Ecuador, no queda claro, pero uno de los puntos en los que él insiste en sus charlas es en la necesidad de educar a la población.

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