Viernes 24 de octubre del 2003 Política

Según informe, robo de fusiles no fue un hecho aislado

QUITO

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El 1 de octubre pasado en el Fuerte Huancavilca se cumplió el proceso de auditoría de armas y municiones dispuesto por el Ministerio de Defensa para determinar la pérdida de armamento. Allí no se reportó el robo de los 24 fusiles FAL.

Documento acusa a jefe de bodega del Fuerte Huancavilca, sargento Jorge Narváez.

El informe de inteligencia militar que se emitió luego del robo de 24 fusiles FAL en la bodega de la Base de Movilización Occidental (BMO) del Fuerte Militar Huancavilca, el 25 de agosto pasado, concluye que el hecho no es aislado, ni casual.

Luego de analizar las evidencias físicas, indica el documento elaborado por el mayor Juan Valladares y parte del proceso penal que se inició luego del incidente, “se presume que el robo de los fusiles fue sistemático, premeditado y de carácter interno”.

En las conclusiones del informe, también se descarta la participación de cuatro o más personas en el delito. “La cantidad de fusiles no fue sustraída por la ventana que fue violentada, ni por el cerramiento de malla periférico de las bodegas”, se añade.

El único sindicado, hasta el momento, en el proceso penal es el sargento segundo Jorge Narváez Medina, encargado de la bodega de la BMO, quien el 25 de agosto –según su versión– llegó a su trabajo y constató, entonces, que la malla de protección de una de las ventanas estaba rota y faltaban los 24 fusiles.

El informe de inteligencia indica, además, que las propiedades de Narváez “no se justifican con sus ingresos, que son de alrededor de 420 dólares mensuales”. El Sargento, según el documento, posee una casa en Milagro y un vehículo marca Chevrolet Luv y una moto Suzuki.

Durante la investigación, no se encontraron huellas que evidenciaran que los fusiles salieron por la ventana de la bodega. “No existe la presencia de manchas de grasa”.

En el proceso, consta además el informe del coronel Carlos Cañar, jefe de la BMO, que afirma que el robo se produjo “por falta de presencia física (centinelas) en las instalaciones de las bodegas”.

Sin embargo, Cañar confirmó ayer que existen dos oficiales más con orden de prisión: el soldado Nelson Zambrano Tomalá y el conscripto León Marcelo Llanos Monar.

Llanos y Narváez están retenidos en el Batallón del Suburbio de Guayaquil, mientras que Zambrano ingresó al Hospital Militar el 17 de septiembre pasado por una bronquitis “que se transformó en tuberculosis”, dijo el coronel Galo Lasso, director del hospital.

Narváez estuvo a cargo de la bodega por siete años. Se descartó la participación del suboficial en servicio pasivo Pablo Enrique Reyes Vera.

PROCESOS
Desde 1998 hasta septiembre pasado, en la II División del Ejército Libertad se han iniciado 17 trámites judiciales por la pérdida o sustracción de armamento que no se ha recuperado hasta el momento.

PERDIDOS
Se ha reportado la desaparición de 10 pistolas, 1 de señales, 1 escopeta Mossberq, 76 fusiles FAL, 4.688 cartuchos, 102 alimentadoras AUG, 225 kilos de TNT granulado y 42,5 kilos de pentolita. También se reportó la pérdida de fusiles, municiones y explosivos del BEE-67 Montúfar (Esmeraldas).


ACUSADOS
El principal acusado, el sargento Carlos Lemos Sánchez, murió después de escaparse del Batallón del Suburbio. Y los cinco conscriptos implicados ya fueron sobreseídos.

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