El presidente George W. Bush dijo ayer que EE.UU. y sus aliados están dispuestos a firmar un documento que declare que “no vamos a atacar” a Corea del Norte si este país acepta renunciar a sus ambiciones nucleares.
Pyongyang desestimó como algo risible la oferta norteamericana de garantías multilaterales a cambio de abandonar su desarrollo nuclear y ratificó que quiere un tratado bilateral con EE.UU., en referencia a su deseo de un pacto de no agresión, que Washington ha descartado.
Bush dijo que EE.UU. y sus asociados en las negociaciones (China, Rusia, Corea del Sur y Japón) estaban “dispuestos a firmar algún tipo de documento –no un tratado– que diga no les vamos a atacar”, siempre que abandonen su programa nuclear.
Bush calificó además de “muy positiva” la decisión del gobierno de Irán de abrir sus instalaciones nucleares a los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
“Parece que están aceptando las demandas del mundo libre y ahora depende de ellos que prueben esta buena disposición”, dijo Bush en la isla de Bali, antes de continuar su gira en Australia.