- OCT. 13, 2003 - Foto - El País - EL UNIVERSO
El rodeo, tradicional fiesta del montubio, se vivió ayer en varias localidades de la Costa.
Doce en punto de un domingo sombrío. Seis disparos al aire, que asustan a más de una distraída persona, dan inicio a las celebraciones que se realizan en la T de Salitre, desde hace doce años, en honor al campesino costeño.
El improvisado estadio, elaborado en su totalidad de caña, empieza a llenar sus gradas mientras Karina la guapachosa, cantante invitada a animar el rodeo, baila al ritmo del vallenato.
Veinte minutos son suficientes para que 4.500 personas, según los organizadores, colmaran el lugar.
Catorce caballos de la Asociación de Ganaderos irrumpen en el ruedo y el espectáculo comienza con el desfile de las cinco haciendas participantes.
El implacable sol, que se tomó 30 minutos en aparecer, irradia con furor el ingreso del equipo de la hacienda San Antonio, de Palestina.
Le siguen los ranchos Olga Victoria, Marthita, Santa Bárbara y Yenny, en una exposición de la gallardía de los hombres y la belleza de las mujeres del campo.
A continuación, el impaciente público es complacido y los representantes de cada hacienda exhiben su control sobre los potros con demostraciones de lazo, monta y caracoleo con barbada.
La belleza de la mujer del campo también es premiada. Julita León, de la hacienda Marthita, es designada Criolla Bonita, y Sandy Mieles, de Olga Victoria, Señorita Rodeo.
El rodeo que se realiza cada 12 de octubre -caiga el día que caiga, aclara Diógenes Ortega, presidente de la Asociación Agropecuaria Daule-Salitre, organizadora del evento- muestra la verdadera riqueza de nuestro país, un Ecuador tradicionalmente ganadero y agrícola.