- OCT. 12, 2003 - Foto - El País - EL UNIVERSO
El montubio es el alma del campo costeño. Ahí, donde la jornada comienza antes del alba y es matizada con el canto de los gallos, el personaje se siente dichoso porque en su tierra “tiene libertad”.
La característica es luchar a diario con los animales y bregar largas jornadas para hacer producir la tierra.
El montubio sabe que el arroz se siembra en junio y febrero; el maíz, en marzo. Conoce que cuando hay luna tierna (nueva) no se puede sembrar ni talar un árbol, porque el cultivo sale débil y la madera se parte.
Conoce que su jornal es de $ 3 al día y que con eso debe mantener a su familia de más de cinco miembros. Sufre porque sus productos están baratos.
“Uno tiene que padecer para poder comer. No hay plata que alcance”, se quejan Manuel Mora, Sandro Baquerizo y Gregorio Olvera, oriundos de Palenque.
Pero se conforman: “El Día de la Raza es nuestro día y hay que divertirse, olvidar nuestras penas”.