Si habláramos de las diferencias sexuales, tal vez en nuestro país habría menos personas discriminadas por el solo hecho de amar o querer.
Si nosotros habláramos de las personas que se sienten atraídas por su mismo sexo, quizás estuviéramos tan unidos como en países desarrollados como Holanda y no como en nuestra sociedad, tan pequeña, pero al mismo tiempo tan distante.
Es hora de respetar los derechos de cada persona y no juzgarlos por su condición, solo por lo que sentimos.
Esto podemos describirlo como algo grande y muy hermoso, pero a la vez es tan horroroso sentirse fuera de la sociedad, es lo peor no poder decir a mí me gusta esto o yo quiero esto, porque la discriminación social es terrible.
Por eso, las minorías en el país debemos luchar por nuestros derechos, pues somos iguales aunque sintamos diferente, solo así podremos algún día realizarnos y decir: soy feliz porque creí en mis sentimientos y mi país luchó por creernos y ahora somos una sola familia, sin diferencias, con respeto. Tengo la esperanza de que ese día llegará.
CARLOS* (Su apellido lo mantenemos en reserva), 25 años, estudiante de la U. de Guayaquil.
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