Jueves 02 de octubre del 2003 | 14:56 Migración

Testigo dice que los acusados trataron a Pacheco como una "rata"

EFE | BARCELONA

Una testigo de los hechos en los que murió el ciudadano ecuatoriano Wilson Pacheco, en enero de 2002 en el Puerto de Barcelona, dijo este jueves en el juicio que los tres acusados por el presunto asesinato se refirieron a la víctima como "una rata".
 
Pacheco, un inmigrante ecuatoriano casado y padre de tres hijos, murió en la madrugada del domingo 27 de enero de 2002 después de que unos vigilantes de los bares Caipirinha y Mojito, en la zona de ocio barcelonesa del Maremágnum, le apalearan en medio de una trifulca. Luego, uno de ellos le lanzó al agua.
 
Hoy, en la segunda jornada del juicio por esta muerte en la Audiencia de Barcelona, una joven que presenció el crimen dijo que escuchó cómo los agresores -dos porteros de sendos locales del Maremagnum y un vigilante del complejo de ocio- trataban a Pacheco como si fuese una "rata".
 
La testigo, Eva M.V., dijo que ella y un amigo con quien se encontraba en el momento de los hechos, vieron cómo los agresores, en concreto el portero del Caipirinha, James Anglada, arrojaba al agua a Pacheco.
 
Según la testigo, tras ver caer al agua al hombre, se dirigió a los porteros para recriminarles su acción y uno de ellos le contestó "si la rata sabe correr, también sabrá nadar, y, si no, que se ahogue", comentario que para ella fue "racista".
 
La mujer añadió que los acusados se dieron media vuelta, despreocupándose de la suerte de Wilson y agregó que comentaron con miembros de la policía portuaria que había un hombre en el agua.
 
Según su versión, los policías portuarios miraron en el agua y luego se dieron media vuelta y se fueron, no se sabe si porque no vieron a nadie o, si lo vieron, porque estaba nadando, como dicen los acusados.
 
La testigo explica que oyó a Wilson Pacheco "chapotear", que no nadar, y cómo éste, quizás buscando refugio o algo a lo que agarrarse, se abrazó como pudo a una inmensa columna que sirve de base al puente del Maremagnum.
 
En aquel momento y lugar había personal de seguridad del complejo, pero nadie, según la testigo, se preocupó de rescatar al ciudadano ecuatoriano ya que, además, apenas había iluminación, la noche era muy fría y el agua del puerto estaba muy sucia.
 
Otra joven que también paseaba por aquel lugar dijo que oyó al hombre arrojado al agua "chapotear", más al "estilo perro" que nadar, y como nadie de los teóricos responsables de la seguridad de las personas de la zona intentó ayudar a la víctima.
 
En la jornada de hoy, antes de los testigos, declararon algunos porteros y vigilantes de la zona, quienes dijeron que en esas fechas el Maremagnum se asemejaba más a un "campo de batalla" que a un complejo lúdico por las continuas peleas que allí se sucedían por las noches.
 
Un hombre que trabajaba como vigilante en un bar del Maremagmun, David G., estuvo inculpado en esta causa por omisión del deber de socorro, aunque finalmente fue exculpado.
 
David G., que trabajaba sin titulación, admitió que ejercía funciones de seguridad privada con porra y uniforme incluidos, pese a que no era más que un aspirante.
 
La seguridad del Maremagnum, según se desprende de las declaraciones de acusados y testigos, era muy compleja, y en el juicio han aparecido hasta ahora al menos cinco nombres de empresas de seguridad privadas con personal en el complejo de ocio.
 
Sin embargo, en el juicio no queda clara la responsabilidad de quién debía haber ayudado a Pacheco ni por qué nadie acudió en su auxilio, pese a que los acusados y otros porteros dicen que estaban tranquilos porque creyeron que podía salir del agua al verlo nadar.
 
La acusación sostiene que al menos Antonio F.Q., como vigilante del Maremagnum con titulación, tenía la obligación de retener a Pacheco por provocar un altercado y llevarlo ante la policía portuaria, pero, como admitió, permaneció impasible cuando el principal implicado en la causa, Anglada, arrojó a Pacheco al agua.
 
David G. también criticó a la policía portuaria al asegurar que uno de sus miembros le dijo :" No era necesario tirarse al agua por un sudaca de mierda".
 
Los porteros y vigilantes que han declarado hoy en el juicio se tapan los unos a los otros y afirman que fue Pacheco y sus acompañantes quienes "con su actitud violenta" originaron la trifulca.
 
Según algunos porteros, a Pacheco y sus amigos se les negó la entrada en un local del Maremagnum porque iban muy bebidos, versión con la que no coinciden los acusados, mientras que la acusación particular asegura que le denegaron la entrada porque eran suramericanos.
 
El juicio con jurado por este crimen proseguirá mañana con la declaración, como testigos, de miembros de la policía portuaria así como la madre de Wilson Pacheco y otros familiares.

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