Las autoridades del cantón Quevedo ya cuentan con el financiamiento para cambiar la red de agua potable, especialmente en la parroquia San Camilo, que en los últimos días ha recibido agua con un color amarillento.
Debido a la turbiedad del agua se tomaron muestras del agua, que fueron analizadas por el laboratorio del Colegio de Químicos y Bioquímicos Farmacéuticos de Los Ríos, donde se determinó que el agua no posee bacterias y su coloración se debe al hierro que se desprende de las tuberías que conducen el líquido hasta los hogares.
El análisis estableció que el agua tiene una concentración de dos mililitros de hierro por cada litro.
El director del Departamento Municipal de Agua Potable, Freddy Martínez, reconoció que la red de tuberías, de asbesto y cemento, es antigua y tiene muchas incrustaciones de hierro.
En el momento en que se activan las bombas de presión se limpia la tubería y el agua se mezcla con los restos de la tubería, señaló.
Este problema ha originado malestar entre los habitantes de esta parroquia, que temen sufrir alguna contaminación.
Martínez indicó que luego de los análisis clínicos determinaron que el agua sí está en condiciones para el consumo humano.
Añadió que se presentó un proyecto ante el Banco del Estado para que la línea de tuberías del Pozo Uno sea llevada a la planta de tratamiento y luego se la lleve a San Camilo.
Estos trabajos tendrán un costo de 1’590.000 dólares, pues se hará el reemplazo de la red de asbesto, un control de fugas en la ciudad de Quevedo, se rehabilitarán dos pozos.
Los reemplazos de tuberías se harán en las parroquias San Camilo, Nicolás Infante Díaz, Venus del Río Quevedo y en el centro de Quevedo.