Es jueves. Día de feria en Tulcán. La calle Sucre, donde se levantan tiendas de calzado y ropa, luce semivacía. En el ingreso principal a uno de los locales, Emiliano Castillo busca atraer la poca clientela con “precios de oferta”.
Otros comerciantes tratan de imitar la acción, sin embargo, parece que los clientes “han perdido el interés”, dice Castillo, quien antes del 2000 vendía cerca de 100 pares de calzado en el día de feria.
Sus clientes, según él, han buscado Ipiales, el municipio de 97 mil habitantes que, entre los del departamento colombiano de Nariño, registra un importante crecimiento comercial frente a la fronteriza ciudad de Tulcán.
Hay datos que respaldan la conclusión: 2.400 productos colombianos ingresan por el puente Rumichaca y solo 200 de Ecuador salen por la frontera, según el distrito aduanero de Tulcán.
Diariamente por ese paso fronterizo y con conexiones directas del departamento de Nariño entran jabones, cosméticos, productos de plástico, textiles, calzado, autos y química básica. Tulcán recibe esa influencia en sus tiendas y mercados; y eso ha significado, según la Cámara de Comercio de esta ciudad, el cierre del 80% de sus comercios.
Los indicadores de Tulcán frente a Ipiales guardan la diferencia: mientras en la primera ciudad 480 comerciantes devolvieron sus Registros Únicos de Contribuyentes (RUC), en la segunda 1.700 se inscribieron para obtener el Registro Único Empresarial (RUE), en lo que va del 2003.
“La dolarización destruyó el comercio de Tulcán y no hubo protección del Gobierno hacia esta actividad”, sostiene Édgar Ramos, presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán.
Del otro lado, en Ipiales, a 25 minutos del puente Rumichaca, el panorama es diferente.
Fernando Torres, un comerciante colombiano que distribuye calzado, reconoce las ventajas y exoneraciones que tiene en comparación con un colega suyo de Tulcán.
Sus gastos por servicios básicos (agua, luz y teléfono) en un sector comercial –y por ser zona fronteriza–, llegan a los 55.000 pesos (21 dólares).
Un comerciante en Tulcán por los mismos servicios paga un promedio de 30 dólares que generan un recargo en el precio final del producto.
“Ipiales ha sacado ventaja por el sistema monetario y las medidas competitivas que dan un valor agregado a nuestros productos. Creo que en esta ciudad la gente reconoce el gas ecuatoriano como el producto más conveniente (por su precio)”, indica Jorge Logroño, comerciante mayorista del departamento colombiano de Nariño.
Moradores de este municipio corresponden al dinamismo económico de esta ciudad, pese a los problemas por el conflicto armado de Colombia. Los movimientos del registro mercantil han crecido desde el 2001 en casi 200 inscripciones anuales más: en agricultura, industria manufactura y construcción.
FRONTERA
TULCÁN
Representa el 3% de las recaudaciones totales aduaneras por distrito. En julio se realizaron 16.000 trámites en esta jurisdicción.
ACTIVIDAD
Antes de la dolarización el comercio era una de las actividades que más ingresos generaba. Según la Cámara de Comercio de Tulcán, el desempleo es del 50%.
AGRICULTURA
En Carchi, 21.781 hectáreas son de cultivos transitorios, mientras que 2.579 son permanentes, según datos del último censo agropecuario.
CULTIVOS
La papa, fréjol seco, cebada y arveja tierna son los principales cultivos en esa zona norte del Ecuador. Mientras que otros cultivos con menores sembríos son: plátano, aguacate, caña y naranjilla.
IPIALES
Es el municipio donde otros trece poblados del departamento de Nariño distribuyen su producción agrícola. Los poblados cercanos al cordón fronterizo son: Aldana, Cumbal, Carlosama, Pupiales, entre otros.
PRODUCTOS
Fréjol, papa criolla, maíz y otras hortalizas son la principal producción de estos poblados. Un porcentaje importante de esta producción se dirige a Pastos.
MULTAS
El Municipio de Ipiales inició una campaña para regularizar el tránsito en esa ciudad. Quienes infrinjan la leyes de tránsito, desde el 15 de septiembre, deberán pagar multas que van desde los 11.066 a 332.000 pesos.
VEHÍCULOS
El Consulado de Colombia emprende la campaña para evitar multas a los conductores ecuatorianos que ingresan a comprar mercaderías en Ipiales y otras ciudades que están en el perímetro fronterizo.