Domingo 07 de septiembre del 2003 Sucesos

Obsoleta Ley de Tránsito permite la impunidad

Redactora | Alina Manrique

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Karen Flores, de 21 años, observa fotos de su hermano Jhonny Maldonado, de 6 años, quien fue atropellado por un bus cerca de su casa en el Guasmo Sur.

De los 86 accidentes ocurridos en julio del 2003, 29 fueron ocasionados por choferes de buses.

Un par de golpes en su puerta, seguidos de un grito desesperado, trastocaron la noche del 30 de agosto pasado.

“¡El niño!, ¡su hijo!”, le decía, casi sin aliento, su vecina Ericka Mera, de 10 años, quien le llevaba la noticia de que Johnny Fernando Maldonado Mondragón, de 6 años, había sido atropellado por un bus de la línea 26 a pocos pasos de la calle Domingo Combone, en la cooperativa Unión de Bananeros, del Guasmo Sur.

La Oficina de Investigación de Accidentes de Tránsito (OIAT) registra en su base de datos que de los 86 accidentes ocurridos en julio pasado, 29 fueron provocados por autobuses. Y que de las 165 personas que fallecieron tras ser atropelladas, 15 tenían entre 1 y 12 años.

Asimismo, estas cifras revelan que durante el primer semestre de este año, 225 conductores se fugaron luego de propiciar arrollamientos, al igual que lo hicieron 32 choferes en el pasado mes de julio.

Sabulón Aquilino Andrade, quien supuestamente conducía el bus de disco 070, placas GAR-111, también huyó, luego de que las llantas traseras del vehículo que guiaba aplastaron a Johnny, quien estaba solo y sentado en el remedo de bordillo de una calle de apenas cinco metros, recogiendo en un balde la poca agua que manaba de una estrecha tubería incrustada en una zanja rebosada de un líquido putrefacto, a donde cayó el cuerpo del menor tras el impacto. Johnny tenía ocho hermanos.

Cecilia, su madre, acudió a buscarlo guiada por sus vecinos, quienes la ayudaron a llevarlo en un taxi hasta el hospital de la Base Naval Sur, donde los médicos comprobaron su deceso.

Otro grupo de moradores decidió romper el parabrisas, punzar las llantas y quitarle la batería al bus de la línea 26, que tiene su estación en ese mismo sector, como expresión de indignación y protesta por la falta de precaución y de obra pública.

Una semana después, cuando el bus fue recuperado por la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), el recorte de una noticia del periódico es un homenaje póstumo del vecindario para Johnny, y también una evidencia de lo que sucede cuando un bus atropella a una persona. “Niño muere atropellado por bus”, sentencia el escrito pegado en la pared de una tienda, donde los vecinos comentan los ofrecimientos de pago de la cooperativa a la familia de Johnny. “Quieren darnos 3.000 dólares por la vida del niño”, dijo su hermana Karen, mientras miraba un álbum con sus fotos.


PASOS

PARTE
Un expediente empieza con un parte de novedades, hecho por un agente de Tránsito, o con una denuncia presentada en uno de los juzgados de Tránsito. Y debe continuar luego, incluso, del desistimiento o la fianza.

COMPARECER
Los involucrados deben comparecer ante el juez, quien ordenará el reconocimiento médico o designará un oficial perito de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) para que realice el avalúo de los daños muebles o inmuebles. Para ambos existe una tasa de 4 y 20 dólares, respectivamente.

ACUSACIÓN
Al tener el reconocimiento médico, el acta de defunción o un avalúo de daños se puede presentar una acusación particular.

ABOGADOS
Un abogado resulta imprescindible. Si no puede contratar uno, en la Corte Superior de Justicia de Guayaquil hay un grupo de defensores públicos gratuitos.


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