El seleccionador de Ecuador, el colombiano Hernán "El Bolillo" Gómez, aseguró que no le gusta el fútbol árabe como destino para los jugadores nacionales con aptitudes para emigrar al fútbol extranjero.
"A mí no me gusta" porque "nos perjudica notoriamente", señaló hoy Gómez a periodistas al evaluar el paso de varios jugadores de la selección ecuatoriana por clubes de países de Oriente Medio.
"El Bolillo" no ocultó el malestar que le ha causado la negativa del club Al Nassr, de Arabia Saudí, que demoró la llegada a Quito del delantero Otilino Tenorio, convocado para el partido del sábado frente a Venezuela por las eliminatorias sudamericanas al Mundial de Alemania.
"No me parece que sea una gran hazaña mandar los jugadores nuestros a Arabia", sostuvo Gómez, quien sin embargo dijo que respeta mucho la evolución del fútbol en esa región.
El estratega opinó que el fútbol árabe no es tan bueno como el sudamericano, por lo que insistió en que esa plaza no es el destino óptimo para los ecuatorianos que podrían llegar a regiones de mayor competencia como Europa o América.
Entre los seleccionados que han ido a jugar en países árabes se incluye también Carlos Tenorio, del Sadd qatarí, que se ha convertido en un goleador insigne gracias a que marcó cinco tantos en un partido del campeonato doméstico.
"Cuando me dicen que Carlos Tenorio metió cinco goles en un partido debo preocuparme... qué clase de fútbol es?", se preguntó el estratega, aunque reconoció que el jugador se ha adaptado de mejor forma en Qatar.
"Aparte de eso, no me gusta, con mucho respeto, los sueldos que les están pagando. Realmente 10.000 dólares por cambiar de país, de sociedad, familia..., no me parece bien", opinó.
Gómez afirmó que la emigración de futbolistas al extranjero debe ser entendido como un proceso en el que primero, los jugadores deben consolidarse como deportistas en su propio país, para luego pensar en plazas importantes como Europa.
Aseguró que en el país también se deben formar "grandes empresarios" y directivos de clubes que trabajen para que los futbolistas nacionales vayan a esas plazas importantes, evitando la tentación de negociar sus fichajes de forma apurada.