Miércoles 03 de septiembre del 2003 | 13:13 Migración

Negocios vinculados a emigración de Ecuador caen por visas

REUTERS | QUITO

Europa puso un cerrojo inmigratorio sobre los ecuatorianos hace un mes, ahogando las esperanzas de Dolores Juca de ir tras el sueño europeo. Y al igual que ella y miles de compatriotas, las empresas que vivían de la emigración también están llorando.
 
Unos 700.000 ecuatorianos viven en las naciones europeas, la mayoría huyendo de la aguda crisis económica que azota al país y aprovechando las normas migratorias laxas que permitían su libre ingreso, que fueron endurecidas desde el 3 de agosto.
 
La Unión Europea dispuso la obligatoriedad de que los ciudadanos del país andino cuenten con una visa para ingresar a su territorio, sin importar si el viaje es de turismo, negocios o estudios.
 
Los ecuatorianos luchan ahora  por obtener cualquier tipo visa, sobre todo para España, destino de 108.938 de los 351.335 que abandonaron el país entre enero y julio según la Dirección de Migración, debido a lazos culturales y a que es hogar de unos 450.000 compatriotas, de los que apenas un 33,3 por ciento están en condiciones legales de acuerdo a cifras oficiales.
 
Pero, para algunos esa batalla parece pérdida.
 
"No me atendieron. Me devolvieron los papeles. Nadie da resultados", dijo frente a la embajada española Juca, de 55 años y quien anteriormente se declaró "turista" para entrar a España y trabajar ilegalmente en servicios domésticos.
 
La fórmula empleada por Juca para romper las barreras migratorias fue utilizada por miles y dio paso a la constitución de una rentable fuente de negocios, que ahora está en franco desplome, para empresas como agencias de viajes y aerolíneas.
 
La aerolínea española Iberia, para satisfacer la creciente demanda habilitó, un vuelo diario entre Quito y Madrid. Antes de la puesta en marcha de las nuevas medidas migratorias, cada vuelo transportaba 249 pasajeros, un 70 por ciento ecuatorianos.
 
"(El mercado) era fructífero para nosotros y para todos los que han estado operando", reconoció a Reuters el gerente de Iberia para Ecuador, Tomás Muñoz.
 
La exigencia de las visas golpeó el negocio de tal modo que la venta de pasajes cayó entre 50 y 60 por ciento, en una de las muestras más palpables de que la "luna de miel migratoria" entre Ecuador y España terminó.
 
Las pérdidas económicas que enfrentarían las aerolíneas por esta situación se guardan en absoluto secreto.
 
Las remesas enviadas por los ecuatorianos en el exterior crecieron en forma sostenida hasta alcanzar un récord de 1.432 millones de dólares en el 2002, alimentando a sectores clave como la construcción y el comercio, que aún no han reportado los coletazos de las nuevas reglas migratorias europeas.   
 
Trámites complicados

Las visas son exigidas para los 15 países del bloque europeo. La más apetecida es la de turista, cuyo trámite demora unos 10 días, cuesta 30 dólares y rige por 90 días.
 
Europa empero puso estrictas condiciones para evitar que se perfore su nuevo escudo migratorio, que incluye desde la exigencia de poseer tarjetas de crédito o cheques de viajeros hasta la contratación de un costoso seguro médico, algo casi imposible de cumplir para el emigrante ecuatoriano promedio.
 
"Nosotros por facilidad decíamos que éramos turistas (...). Ahora todo es muy complicado", dijo refunfuñando un aspirante a emigrante de 40 años, que prefirió no ser identificado.
 
La UE ha indicado que la visa se adoptó para enfrentar las redes de traficantes de personas y la explotación de los emigrantes, quienes consideran que la decisión respondió más a brotes de xenofobia que a la defensa de sus derechos.
 
Las agencias de viaje están también lamiéndose las heridas por las exigencias, que pararon los crecientes viajes masivos de ecuatorianos, en cuyo un país el 60 por ciento de los 12,2 millones de habitantes están sumidos en la pobreza.
 
En Ecuador operarían unas 2.000 agencias de viaje, una por cada 6.100 habitantes. El 50 por ciento habría estado dedicado a tramitar viajes a Europa, por lo que el sector ya visualiza su redimensionamiento.
 
 "Lo que está claro es que esto tiene un grado de afectación" para las agencias con vocación europea, dijo el director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Agencias de Viajes, Ernesto Reinoso.   
 
¿Y ahora qué?
 
 
Agencias y aerolíneas no se han quedado con los brazos cruzados. Iberia prevé aplicar desde el 24 de septiembre una reducción de 66 por ciento en el pasaje Quito-Madrid, que se cotiza en 999 dólares.
 
Avianca realizará una rebaja de 24 por ciento, a 569 dólares; Lan Chile en un 47,9 por ciento, a 599 dólares, y la tendencia es similar en otras empresas.
 
En condiciones normales, con el inicio de la temporada baja hacia Europa las aerolíneas reducían antes sus pasajes en un 15 por ciento.
 
Las agencias han optado por armar paquetes turísticos alternativos, trabajar más en otros nichos de negocio y ofrecer asesoraría migratoria para evitar el desplome de sus ingresos.
 
Para Muñoz y Reinoso, el negocio se recuperaría en un año, una vez que los ecuatorianos dominen las nuevas reglas de la UE, pero será necesario consolidar el giro del sector hacia la integración de los emigrantes residentes en el exterior con sus familias en Ecuador.
 
"Muchos tienen ya residencia, están legalmente viviendo y trabajando, por lo cual están viniendo a visitar a sus familias, invitan a sus familiares que vayan a verles. Entonces el flujo se está revirtiendo", dijo Muñoz. 

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