Los habitantes de la frontera con Colombia tienen alto riesgo de padecer cáncer por efecto de las fumigaciones, según un estudio.
Según el estudio, la población de la zona fronteriza registra una alta afectación cromosómica.
Un equipo ecuatoriano multidisciplinario estudió los impactos en poblaciones urbanas de las fumigaciones que se realizan dentro del Plan Colombia.
Los resultados son tan sorprendentes como alarmantes. Las acciones se efectúan en una zona donde la población registra niveles de fragilidad de sus cromosomas (parte de las células), que superan hasta en 17 veces las cifras consideradas normales.
El informe de la Misión de Verificación de Impactos en Ecuador, sobre las fumigaciones realizadas en el Putumayo dentro del Plan Colombia, se elaboró en octubre del 2002 con la participación de diez organismos independientes, entre ellos, Laboratorio de Suelos (Labsu), Ecociencia, Inredh, Acción Ecológica, Aldhu (Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos), Asociación Latinoamericana de Juristas y Serpaj.
Los resultados acaban de difundirse y exponen la importancia de hacer estudios más profundos sobre el problema.
Las fumigaciones aéreas se realizan para eliminar los sembradíos de cocaína en la zona colombiana del Putumayo, limítrofe con Ecuador.
El análisis buscó medir los niveles de afectación en la población del lado ecuatoriano.
El hallazgo más preocupante es la comprobación que la población del cordón fronterizo presenta niveles de afectación identificados como “aberraciones cromosómicas”, que la expone al riesgo de padecer cáncer, mutaciones y malformaciones congénitas.
Cuatro personas (tres mujeres y un hombre), con una media de edad de 39 años, se sometieron a análisis.
Las mujeres recibieron el impacto de las fumigaciones a 200 metros de distancia, mientras que el hombre, de forma directa sobre su cuerpo.
Las muestras, que se tomaron dos semanas después de la exposición, se analizaron en el Laboratorio de Genética Molecular y Citogenética Humana, de la Universidad Católica del Ecuador.
Se le aplicaron dos tipos de pruebas, la denominada cometa, considerada un método sensible para vigilar la presencia de químicos y mezclas genotóxicas.
Las células se someten a un campo eléctrico: si no hay daño celular el material genético no se altera y los núcleos celulares se mantienen circulares.
Si, por el contrario, hay daño al material genético, los núcleos celulares se deforman semejándose a una cometa estelar, de donde proviene el nombre.
La principal conclusión de esta prueba es la afirmación que “las personas analizadas están sometidas a un gran riesgo de padecimiento de cáncer”.
El porcentaje de células dañadas no debe sobrepasar el 0,5% y las muestran presentaron niveles de daño entre 11 y 17 veces más alto de lo normal.
La segunda prueba, el análisis citogenético, consistió en el estudio de linfocitos de sangre periférica y el de cromosomas.
“En todos los casos estudiados –dice el informe– hubo un índice de división mitótica (de la célula previa duplicación del material genético) mucho menor a lo normal. Los datos obtenidos, comparados con el grupo de control establecido en el laboratorio con un rango de 2-4%, evidencian en estos individuos un daño estadísticamente significativo”.
Una comparación de estos resultados con los obtenidos en otra parte del país, con personas expuestas a pesticidas por parte de los trabajadores de las empresas floricultoras, en otros sectores, demostró que en la frontera son más altos los del riesgo mutagénico y carcinogénico que los encontrados en las plantaciones floricultoras.
La presencia de aberraciones cromosómicas predice el cáncer “y puede medir la evolución, el pronóstico y tratamiento de lesiones cervicales asociadas a virus de papiloma humano”, según un estudio de César Paz y Miño, director del laboratorio mencionado.
En vista de estos hallazgos, los autores del informe plantean dos hipótesis:
1. Las fumigaciones causan las aberraciones cromosómicas y, en este caso, inciden en el riesgo de cáncer de la población expuesta.
2. Otro elemento químico origina estas aberraciones cromosómicas en el material genético.
De ser así, las fumigaciones incrementan el riesgo de patologías sobre una población sensible.