Domingo 17 de agosto del 2003 Letras y Notas

La novela policial como espejo de la vida

EFE | GUADALAJARA, MÉXICO

Rubem Fonseca

Ganó, el pasado 4 de agosto, el Premio de Literatura Juan Rulfo. Lo recibirá en noviembre próximo en México.

Rubem Fonseca nació en 1925 en Brasil y es autor de 23 libros de cuentos y novelas.

La violencia, la corrupción política y el cinismo son la materia prima de la literatura de Rubem Fonseca: ganador, el pasado 4 de agosto, del Premio de Literatura Juan Rulfo, uno de los más importantes de América Latina.

Fonseca fue proclamado ganador del galardón por su peculiar estilo policial y por haber contribuido decisivamente a la renovación de la prosa narrativa. Fuentes del jurado dijeron que el autor, a quien describen como un escéptico que ha humanizado la violencia, es también, a sus 78 años,  un gran conocedor de la ciudad en la que ha vivido desde que tenía 7 años, en cuyos mundos malditos nutrió su ficción.

Con un elenco amplísimo de personajes violentos, una constante en la más de una veintena de novelas y cuentos que ha escrito, Fonseca, el maestro de lo siniestro, lanza “una crítica a la sociedad, a la corrupción, al poder” desde escenarios urbanos casi siempre, dijo  la escritora y crítica literaria brasileña Bella Jozef.

Para ella no hay dudas, Fonseca es “el escritor brasileño vivo más importante”. “Él es un escritor eminentemente urbano, de la cotidianeidad y los peligros que nos acechan. Son viejas cosas, pero él les da una mirada nueva”, señaló Jozef, quien recordó los paseos que ambos han dado por las calles de Río.

Excelente conversador, pero enemigo de entrevistas, Fonseca es un escéptico que “abre ciertos caminos de reflexión”, porque ve en sus personajes fatales más ilusión que desesperación.

“La gente me llama y me pregunta, ¿será que es un autor que está siendo leído por Lula? Lula no tiene tiempo, creo, por el momento, para dedicarse a lo que le gusta leer. Tiene que pensar cómo hacer que en Brasil las cosas mejoren”, agregó Jozef.

En el acta, el jurado del Premio Juan Rulfo manifiesta que se lo concedió a Fonseca porque “ha contribuido decisivamente a la renovación de la prosa narrativa, pues introduce un modo de contar que aprovecha y reelabora formas provenientes de la literatura popular, como la novela negra, pero también las de la novela política, la social, la existencial y la erótica”.

La capacidad narrativa del escritor se plasmó ya en su primera colección de cuentos, Os prisioneiros (1963), escrita después de estudiar Derecho, especializarse en Penal y trabajar en el sórdido mundo del periodismo policial varios años.

“Fue inspector o algo así”, recuerda la colombiana Luz Mary Giraldo, historiadora de la literatura, ensayista, poeta y también miembro del jurado en esta decimotercera edición. Posteriormente, sus excelentes cualidades narrativas se reflejaron en novelas como Pasado negro (1986), Lucía McCartney (1990), Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano (2001), o la censurada en su día en Brasil, Feliz año nuevo (1976), que han sido, entre otras, traducidas a más de diez idiomas, y en ocasiones adaptadas al cine o la televisión, como en El caso Morel (1978).

Para Giraldo, es “un autor que aprovechando algo que se llamó hasta no hace mucho un subgénero, el de la literatura policiaca, tanto en el cuento como en la novela, la reelabora y la reactualiza, no solo desde la visión del mundo de la literatura norteamericana, de la que es heredero, sino desde las realidades latinoamericanas”.

La académica colombiana valora que con un género más propio del mundo de aventuras propio de los lectores jóvenes, Fonseca haya convertido lo policiaco en algo metafísico, que hace de la lectura un ejercicio de reflexión sobre la condición humana.

Estas claves hicieron que en las deliberaciones del jurado se llegase a hablar de Rubem Fonseca como un autor próximo a la literatura del mexicano Juan Rulfo, maestro del relato breve con un estilo “corto, breve, muy esteticista y muy directo”, y de Ítalo Calvino, con sus historias universales.

“No se explaya en el horror, sino que lo muestra, lo sugiere, lo vuelve intenso, lo dosifica y el lector entonces imagina, se conmueve una zona de él y uno queda sobrecogido”, dijo Giraldo.

El autor
Nacido en el estado brasileño de Minas Gerais, Fonseca, de 78 años, es viudo y tiene tres hijos. De padres  portugueses, es abogado y comenzó a escribir en  1960. Es autor de 23 libros de cuentos y novelas, además de dos libros sobre cine.

Considerado por algunos como el maestro de la narrativa de lo siniestro, se manifestó complacido por el Premio Juan Rulfo a través de una conferencia telefónica con la prensa de México y expresó su admiración por el fallecido escritor mexicano Juan Rulfo.

“Siempre fui un admirador de su obra”, dijo Fonseca, que se suma a los ganadores de este premio. Esta es la segunda ocasión que Brasil recibe el galardón, entregado cada  año por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, exposición considerada la más grande en títulos en español. La primer brasileña que lo recibió fue la escritora Nélida Piñón, en 1995.


LOS GALARDONES

El premio   de Literatura Juan Rulfo, que se creó en honor al afamado escritor mexicano del mismo nombre, autor de la obra Pedro Páramo, tiene una recompensa monetaria de 100.000 dólares.

A más de este galardón, que lo ganó recientemente y que le será entregado en noviembre próximo, el escritor Rubem Fonseca ha obtenido el Premio Eca de Queiroz de la Unión Brasileña de Escritores (2000) por su obra cuentística, y el Premio Luis de Camoes (2003) por el conjunto de su obra.

El Camoes es el más importante reconocimiento  que se otorga a la literatura en lengua portuguesa. Lo recibieron, entre otros, José Saramago y Jorge Amado.

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