Miércoles 13 de agosto del 2003 | 11:10 Ciencia y Tecnología

Descifran el genoma de las bacterias marinas más abundantes

AFP | PARÍS

Tres equipos de investigadores lograron descifrar los  mecanismos de funcionamiento de dos bacterias marinas, fundamentales a escala  planetaria porque son responsables de una tercera parte de la producción de  materia órganica. 
 
El carbono es la base de la vida en la Tierra. Es esencial comprender los  mecanismos que causan sus transformaciones. La fotosíntesis es la reacción que  permite a los vegetales transformar el dióxido de carbono y las sales minerales  en materias órganicas gracias a la luz. 
 
"La Tierra es el planeta azul y los océanos cubren casi el 75% de su  superficie. La vida en la Tierra depende tanto de la fotosíntesis que tiene  lugar en los océanos" como de la fotosíntesis terrestre, comenta Donald Bryant  en el informe de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) estadounidense. 
 
La flora marina participa en un 50% en ese fenómeno. Y en esa flora se  distinguen dos tipos de bacterias que asumen dos terceras partes de la  actividad fotosintética. 
 
Esos organismos unicelulares son objeto de tres artículos publicados el  miércoles en las páginas de internet de la PNAS (www.pnas.org) y de la revista  británica Nature (www.nature.com). 
 
El primero de ellos, Prochlococcus, interesó al equipo de Alexis Dufresnes  del Centro de Estudios de Oceanografía y Biología Marina (CEOBM) de Roscoff  (noroeste de Francia), y al equipo de Gabrielle Rocap de la universidad de  Washington en Seattle. 
 
El análisis de los resultados de su secuenciación permitió determinar las  estrategias de supervivencia utilizadas por las bacterias: genes copiados,  otros simplemente olvidados y algunos reducidos a su mínima expresión. "Los  genomas son muy compactos, dando lugar al pequeño tamaño de los Prochlococcus  que pueden colonizar entonces zonas muy pobres (en luz o en sales minerales) de  los océanos", explica Frédéric Partensky del CEOBM. 
 
Brian Palenik y sus colegas se ocuparon del Synechococcus. Descubrieron que  esta bacteria tenía un sistema de movilidad totalmente inédito, ya que se  desplaza reptando gracias a la mayor poteína bacteriana descubierta jamás  (10.900 aminoácidos). También es capaz de paliar la escasa cantidad de hierro  disponible en su entorno gracias al empleo de níquel y cobalto y puede utilizar  materias orgánicas como fuente de sales minerales. 
 
Ambos tipos de bateria tiene un punto en común: las dos han reducido la  importancia de sus sensaciones. En un medio químicamente estable como el océano  (sobre todo respecto al agua dulce) no es tan vital poder determinar si las  condiciones exteriores varían. Por eso, los genes destinados normalmente a la  percepción del entorno han desaparecido en ellas o se han reducido a su mínima  expresión.

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