Con la contundente victoria por ippon de la judoca Driulis González (63kg) la víspera, Cuba llegó a las 700 medallas de oro en la historia de los Juegos Deportivos Panamericanos y a 52 títulos en la actual edición de Santo Domingo 2003.
"La historia premió a Drulis con la dorada número 700", tituló este lunes el diario Granma, mientras que el semanario Trabajadores desplegó en su primera plana el cintillo "Cuba, 700 oros panamericanos".
Al cierre de la jornada del domingo, el medallero panamericano registró 52 de oro, 28 de plata y 26 de bronce para Cuba, lo que totalizan 106 preseas y un segundo lugar para la isla, sólo aventajada por Estados Unidos (62-40-45, total 147).
Sin embargo, los comentaristas locales advirtieron que la brecha entre ambos países podía ampliarse a partir de este lunes, con el inicio de las competencias de natación, plato fuerte norteamericano y deporte que aporta muchas medallas.
"Estoy muy contenta por haber logrado este oro. Sólo pensaba en él desde que salí pues ya tengo tres en esos eventos (Panamericanos) al igual que Amarilis (Savón) y Legna (Verdecia)", dijo la judoca González.
Además de las victorias en judo (dos), los cubanos también obtuvieron medallas de oro en la jornada dominical en remos (tres).
Pero la atención de los fanáticos deportivos de la isla se concentró en la semifinal de béisbol (deporte nacional cubano), donde Estados Unidos venció a México 3x2 en un muy reñido partido de 14 entradas, que se prolongó más de cuatro horas.
Por su parte, el equipo de Cuba pasó sus apuros frente a Nicaragua, la revelación del torneo, que llegó a semifinales como el único invicto antes de caer frente a Cuba por 2 carreras contra 1.
Un deficiente pitcheo del derecho cubano Yovani Aragón permitió a los nicas su carrera en la primera entrada y hacer saltar a ese abridor cubano, que fue relevado por el también derecho Vicyohandri Odelín, quien los amarró corto, les propinó 13 ponches y no les permitió volver a pisar el home.
Los bateadores cubanos, por su parte, tardaron siete entradas en descifrar los lanzamientos de la estrella del pitcheo nicaraguense, el derecho Olman Rostran, quien había colgado ya nueves ceros al fuerte equipo de Estados Unidos.
Pero en el séptimo inning (el de la suerte, según los expertos), la artillería cubana despertó de su letargo y ya con dos outs, Rostran permitió un doble a Frederich Cepeda y triple a Michel Enriquez, con lo que se empató el juego.
La octava entrada fue la última para el estelar Rostran, cuando lo hicieron saltar del box por sencillo de Eduardo Paret, sacrificio de Roberqis Videaux como emergente y un bambinazo de Yulieski Gurriel, con lo que los cubanos anotaron la carrera de la ventaja.
La tranmisión de ambos partidos, intercalados con los resultados del judo y el remo, mantuvo a los cubanos por más de siete horas frente a sus televisores, en la tarde-noche del domingo.
Ahora, la atención se concentra en la final beisbolera del martes, en la cual Cuba tendrá que disputar la medalla de oro frente a Estados Unidos, su inveterado rival, y sacarse la espina de la derrota en Sydney-2000, cuando los del norte le hicieron perder el oro y la supremacía olímpica en ese deporte, ganada en Barcelona-1992 (inicio del béisbol olímpico) y en Atlanta-1996.