A través de técnicas avanzadas se podrá realizar un diagnóstico preciso y oportuno de enfermedades que amenazan a las especies endémicas de las Islas Encantadas.
Las técnicas moleculares tienen una importante aplicación sobre estudios de diversidad genética.
En 1835, Charles Darwin intuyó que las islas Galápagos eran un inmenso laboratorio natural, “un lugar remoto y biológicamente no contaminado”, como escribió. Ahora, el archipiélago está marcado por un nuevo hito científico: la era de la biología molecular llega a Galápagos, y su misión es preservar su diverso patrimonio natural.
El proyecto Establecimiento de la Capacidad Científica y Técnica y Determinación de Enfermedades que Amenazan la Fauna Endémica de Galápagos tiene el apoyo de la Universidad de Guayaquil (UG), el Parque Nacional Galápagos (PNG) y el Instituto de Zoología de la Sociedad Zoológica de Londres.
Este laboratorio dispondrá de la tecnología que se requiere para investigar componentes de biología molecular aplicados a la conservación, según comenta Virna Cedeño, especializada en genética y patología, representante de la contraparte ecuatoriana.
La investigadora explica la importancia de los estudios en el ámbito de biología molecular. “Esta ciencia va hacia la mínima parte para comprender el conjunto: la biología es el estudio de la vida y la molécula es la representación más pequeña, entonces, la biología molecular ve la vida desde adentro”.
El laboratorio trabajará en tres frentes interrelacionados: patología, inmunología y genética.
Hay cierta experiencia previa, pues desde marzo del año pasado la investigadora venía desarrollando proyectos pilotos mediante un convenio de colaboración entre el Parque Nacional Galápagos y la institución privada Concepto Azul en el establecimiento del componente de biología molecular en el laboratorio Fabricio Valverde. Uno de estos proyectos se relacionó con la viruela aviar que afecta a aves endémicas de Galápagos, como el famoso pinzón de Darwin.
Mediante técnicas de biología molecular, específicamente el método del PCR (reacción en cadena de la polimerasa, una enzima catalizadora), se puede diagnosticar la enfermedad aun cuando el sospechoso de portarla no presente síntomas.
El PCR actúa en forma similar a una fotocopiadora, al ampliar una muestra de ADN y reproducirla por acción enzimática.
Las técnicas moleculares tienen una importante aplicación sobre estudios de diversidad genética, un aspecto primordial para determinar qué tan heterogénea es una población o poblaciones determinadas.
Este tipo de estudios permitirán conocer, por ejemplo, por qué se registran cada vez más casos de albinismo en lobos marinos, pingüinos, albatros y otras especies de las islas. “Hay mutaciones genéticas que se dan en ciertas secuencias y que impiden sintetizar melanina. A nivel genético se puede determinar si esto refleja la situación de una población, porque el albinismo tiene que ver con cruces emparentados o consanguíneos”.