El presidente de la Comisión Ecuatoriana de Energía Atómica (CEEA), Víctor Muñoz, declaró este viernes estar "sumamente preocupado" por la desaparición de dos fuentes radiactivas de iridio 192, que fueron robadas en diciembre pasado.
Las fuentes radiactivas fueron sustraídas de la localidad de Quinindé, en la provincia de Esmeraldas, en donde eran utilizadas para el control de calidad de la soldadura del oleoducto de crudos pesados.
“En diciembre pasado fueron robadas cinco fuentes, pero tras el pago de alrededor de 15.000 dólares se recuperaron tres de ellas”, dijo Muñoz, quien lamentó que hasta el momento no hayan sido localizadas las otras dos fuentes.
"Ese fue un error, prácticamente por primera vez, se introdujo en el país el mercado negro de fuentes radiactivas, por la sencilla razón de que ofreció rescate", añadió Muñoz.
Reveló que las fuentes radiactivas pertenecían a la empresa Interinspect, que las adquirió el año pasado para hacer tomas radiográficas del oleoducto a través de radiación gamma.
Según Muñoz, hay una orden de prisión preventiva con fines de investigación contra una persona que no identificó.
El presidente de la CEEA informó de que las fuentes pesan unos 40 kilos y aunque la actividad radiactiva decae con el tiempo, al momento del robo tenían entre 12 y 15 curios.
Aunque la fuente radiactiva en sí es pequeña, describió al material robado como artefactos con la apariencia de una batería de coche debido al blindaje de plomo que poseen, y aclaró que a menos que no se les despoje del plomo, no revisten peligro para los humanos.
Sin embargo, señaló que si se les descubre el revestimiento de plomo, las fuentes pueden causar quemaduras intensas, daños somáticos, genéticos, destrucción de tejidos y con el paso del tiempo, también gangrena, a quienes estén expuestos a poca distancia a la radiación gamma.
Muñoz informó de que una comisión del Organismo Internacional de Energía Atómica visitó en junio pasado el país para rastrear las fuentes y ahora esperan los resultados de sus investigaciones.
Añadió, además, de que están a la espera de que baje el cauce y el nivel del río Quinindé, donde el pasado 6 de enero cayó otra fuente radiactiva de iridio 192 cuando accidentalmente se viró una canoa en la que transportaba el material la empresa Interinspect.
Por el paso del plomo, la fuente se posó en el fondo del río, pero no reviste problema de contaminación por el blindaje y porque el agua actúa como otro elemento protector, señaló.
"Ahora no hay peligro, mientras esté en el fondo", precisó al referirse al río Quinindé, uno de los más importantes de Esmeraldas.
El presidente del CEEA señaló que la zona de Quinindé está en "emergencia radiológica" desde diciembre, apenas desaparecieron las fuentes radiactivas de la empresa Interinspect, a la que esta semana se negó la posibilidad de importar más fuentes radiactivas.
Muñoz se declaró "sumamente preocupado" por la desaparición de las fuentes, pero insistió en que la población "no está en riesgo" porque las fuentes están en el interior de un blindaje.
Sin embargo, expresó su temor de que las fuentes "caigan en manos de algún terrorista porque la pueden poner junto a un detonador y explotar una bomba hasta a control remoto".