En la página web del Ministerio de Energía todavía constan las bases, borrador de contrato y reglamento que se elaboraron en abril pasado para licitar la operación de los cinco campos petroleros bajo la modalidad de contratos de asociación. El ministro Carlos Arboleda hizo públicos dichos documentos el 28 de abril pasado y defendió la propuesta hasta casi mediados de junio.
El Ministerio propuso que los cinco campos (Sacha, Shushufindi, Auca, Cononaco y Libertador) se manejaran para la licitación como un solo proyecto de explotación. La empresa privada asumía la responsabilidad de invertir, aportar con la tecnología y operar los campos con un objetivo: incrementar la producción. Para ello, debía emplear el recurso humano de Petroproducción que haya estado asignado a los campos licitados y cubrir sus salarios.
La modalidad de contrato, que defendió el Ministerio, obligaba a la empresa privada a pagar, por una sola vez y antes de la firma del contrato, un bono equivalente a 50 centavos de dólar por cada barril de reservas probadas en los cinco campos (alrededor de 700 millones de dólares).
Y el crudo producido por los campos se repartiría de la siguiente manera: Petroecuador recibe el volumen de petróleo que corresponde a la curva base (es decir, lo que producen actualmente los campos y lo que se calcula generarán a futuro si el Estado no efectúa más inversiones); el 60% del crudo adicional se lleva la empresa privada y el 40% se le entrega el Estado. La división 60/40 era el tope mínimo, pues al momento de ofertar, la empresa podía aumentarlo.