Miles de simpatizantes de Boca Juniors, desafiando el frío, invadieron las calles de la capital argentina durante la madrugada del jueves para festejar la quinta Copa Libertadores de fútbol en la historia del club gracias al triunfo en la final 3-1 sobre el Santos de Brasil.
Cuando el equipo dirigido por Carlos Bianchi llegó a las 07.30 (10.30 GMT) del jueves desde Santos y se alojó en el hotel céntrico donde quedó concentrado, grupos de enfervorizados hinchas le dieron la bienvenida. Algunos de ellos intentaron arrancarles prendas a los jugadores como recuerdo, lo que generó algunos incidentes.
El Obelisco, histórico centro de festejos futbolísticos, fue el lugar elegido por unos 10.000 simpatizantes xeneizes, que de a poco llegaron en autos o a pie para desatar toda su alegría ante una nueva consagración del conjunto conducido por Carlos Bianchi.
Hubo algunos incidentes provocados por grupos violentos que generalmente se entremezclan en los festejos deportivos.
Varios muchachos subieron al encofrado de madera recubierto por lonas que cubre una sucursal bancaria frente al Obelisco. Antes de bajarse le prendieron fuego, generando un incendio que obligó a la intervención de los bomberos.
Un joven intentó treparse al Obelisco por su cara externa, pero cayó al vacío desde 40 metros. Fue conducido a un hospital en grave estado.
Ni la baja temperatura ni la hora en que concluyó el partido, en la medianoche de la Argentina, fueron impedimento para que hombres, mujeres y niños, en su mayoría con gorros y camisetas del club, se unieran al grito de Dale campeón, dale campeón!
En los dos mástiles cercanos a ese monumento las banderas argentinas fueron reemplazadas por otras azules y amarillas al tiempo que coloridos fuegos artificiales iluminaron la noche.
Pese a los miles de kilómetros que separan Buenos Aires del estadio Morumbí de San Pablo, al igual que los jugadores los simpatizantes también dieron su vuelta olímpica, encabezada por un joven que portaba una copia de la Copa. Otros optaron por festejar desde los balcones que rodean el Obelisco o subidos a semáforos.
Boro bombón, boro bombón, el que no salta no va a Japón!, fue otro de los cánticos más escuchados, palpitando la final de la Copa Intercontinental en diciembre ante el equipo italiano Milan en Tokio.
Gracias a Bianchi, gracias a los jugadores por darnos esta alegría, dijo a la AP eufórico Fernando López, de 32 años, mientras cargaba sobre los hombros a su bebita de meses, vestida con una minicamiseta de Boca.
Los diarios locales celebraron el jueves el triunfo boquense. Boca de América, titulan tanto Clarín como Página 12. Boca, por quinta vez, campeón de América, proclama La Nación.
Cróncia adornó su primera plana con los colores azul y amarillo de Boca y un título: Supercampeón.
Capo de Copas. Boca por quinta vez campeón de América, proclama Diario Popular. Pentacampeones, es el sobrio título del diario de negocios mbito Financiero.
Pentapapá, es el título del diario deportivo Olé, en referencia a la supuesta paternidad de Boca sobre sus rivales de América.
Antes de la consagración, los bares y pizzerías del centro se atestaron en la noche del miércoles de ansiosos fanáticos para seguir el partido por televisión. Primero reinaron los nervios cuando parecía que el Santos empujaba a Boca contra su arco hasta que llegaron los goles para dar tranquilidad y asegurar una victoria como pocos soñaban.
En los festejos no faltaron las cargadas hacia el archirrival River Plate, cuyos hinchas paradójicamente también habían celebrado en el Obelisco el domingo la obtención del campeonato local, al grito de Y ya lo ve y ya lo ve, es para River que lo mira por tevé!
La alegría xeneize también se hizo sentir en otros puntos del país, en algunos casos con desbordes como en la ciudad de Mar del Plata, a unos 400 kilómetros de Buenos Aires, donde se registraron incidentes entre hinchas y policías, con un saldo de cinco detenidos.