Domingo 29 de junio del 2003 ¿Se acuerda de...?

Zobeida Jiménez, soprano lírica

La rugosidad de sus manos resaltan entre las teclas del piano que toca mientras entona con su voz de soprano: Muñequita linda, de cabellos de oro, de dientes de perlas, labios de rubí. Dime si me quieres como yo te quiero; si de mí te acuerdas como yo de ti.

La tensión de su rostro mientras canta la melodía revela el esfuerzo que hace Zobeida Antonieta Jiménez Vásquez, de 81 años, al recordar los conciertos que daba en su mejor momento, cuando tenía 30.

Con trajes de gala o folclóricos, según el programa musical, se presentaba en los auditorios y teatros de Guayaquil para interpretar con su voz aguda las tonadas éxito de aquella época. Corría el año 1952.

Los escenarios llenos. Aplausos y ovaciones. Ensayo tras ensayo y giras por el país y el extranjero.

Sonríe cuando evoca la intensidad con que vivió esa etapa de su vida que se extendió –con menor fuerza– hasta 1994, en que falleció su hermano Francisco, el compañero de su vida artística.

Una carrera que empezó antes de ingresar a la escuela, cantando por iniciativa de sus padres en la sala de su casa, frente a un público que se reducía a las visitas que llegaban a su vivienda en Biblián, Cañar.

A Guayaquil se desplazó a los 7 años con su padre y junto a sus tres hermanos cuando falleció su madre, Dolores Vásquez, después de años de depresión por la muerte prematura de sus seis primeros hijos.

“Creo que no lloré sino que nací cantando”, cuenta sin dejar su risa jovial y el movimiento de las manos como si dirigiera una orquesta en uno de aquellos añorados conciertos.

Por consejo de un vecino, su padre Francisco Jiménez la inscribió en el conservatorio Antonio Neumane, pero por motivación propia Zobeida se interesó en participar en el coro del Normal Rita Lecumberri, del que egresó educadora.

“Mendigaba clases a mi profesora Laura Calle: señorita, enséñeme, cinco minutitos”, cuenta.

Por siete años, hasta después de graduarse, fue la solista del coro y recorrió el país en presentaciones que tenía el plantel. En 1948 obtuvo una beca del Gobierno ecuatoriano para estudiar música en el conservatorio oficial de Buenos Aires, Carlos López Buchardo, en el que se incorporó después de ocho años como profesora de música y canto.

Como soprano lírica se presentó en escenarios de Río de Janeiro, Madrid y Caracas, donde la nombraron como solista del Retablo de Maravillas, una entidad del Ministerio de Trabajo dedicada a la música.

Tres años después regresó a Guayaquil para ejercer el cargo de profesora del conservatorio local y supervisora de educación. Se jubiló en 1962.

Hasta 1994 cantó en pequeños actos y para grupos de amigos y parientes. Zobeida Jiménez nunca contrajo matrimonio, porque, asegura, su profesión era absorbente y maravillosa.

Actualmente enseña piano por horas. “Ya me puedo morir tranquila, hice lo que quería y recibí honores. El país me ha dado mucho”.

¿Se acuerda de...?

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.