Campesinos cortan entre 12 y 15 toneladas de caña diarias, por cada una reciben 1,20 dólares.
Francisco Yupanqui es uno de los más de dos mil jornaleros que ayer iniciaron la zafra.
Este campesino cambió el banano por la caña de azúcar, pues trabajar en los ingenios es más rentable, dice.
Hasta la semana pasada se dedicó a limpiar la maleza de una bananera por 8 dólares diarios. Ahora usa su machete para cortar caña en el ingenio San Carlos. Por cada tonelada que corte recibirá 1,20 dólares, diez centavos más que el año pasado. Diariamente puede cortar hasta 15 toneladas, el equivalente a 18 dólares.
Yupanqui vive en Mariscal Sucre, parroquia del cantón Milagro. Llegar a este ingenio (en Marcelino Maridueña), le toma 30 minutos. Pero este año no hace el viaje solo, pues su hijo Kléber, de 22 años, se inició como zafrero.
Los Yupanqui son de los pocos que viven cerca, pues la mayoría de los cortadores de caña llegan desde Cañar, Azuay y Bolívar, algunos con sus familias.
De los 47 jornaleros que contrató José Romero, 30 son de la Sierra. Los ingenios dan cupos a los contratistas para que ellos busquen personal. Romero no necesita buscarlos, los campesinos llegan a las afueras de los ingenios para que los elijan. Su paga es de 8 centavos por cada tonelada que corte su grupo.
En estos días se recogerá la caña rezagada, es decir, que no se cosechó el año pasado. Mientras que la molienda y producción de azúcar comienza hoy.
Desde la próxima semana aumentará el corte, así como el número de zafreros.
En los seis ingenios que hay en el país laboran en época de zafra unas 30.000 personas de forma directa y otras 80.000 indirectamente, que representan el 9% de la población económicamente activa (PEA) del sector agropecuario, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).