Mientras el director de Ambiente del Municipio de Orellana, Delfín Ordóñez, culpó a las madereras y petroleras de dar dinero para que los indígenas adquieran armas, los huaorani de Tigüino y Bataburo ratificaron su negativa al ingreso de los taladores a su territorio.
La presión de estas empresas y la entrega de dinero que facilita la adquisición de las armas, son las causas que influyeron para que los huaorani mataran a 26 taromenane, el pasado 26 de mayo, según Ordóñez.
El funcionario aclaró que eso no quiere decir que estos sectores hayan pagado a los nativos para que
atacaran a sus rivales.
Señaló que los representantes de las madereras y petroleras lo que hacen es ofrecer dinero, entregar comida y otras dádivas para establecer convenios de operación en territorios huaorani, kichwas, shuar y de los colonos.
Richard Ima, presidente de la comunidad huaorani Bataburo, negó que los madereros influyan en sus decisiones y más bien se quejó de malos tratos y amenazas cuando intentan poner límites a la explotación maderera.
“No quieren pagar por madera que sacan de nuestros territorios. Cuando no dejamos que lleven nos amenazan con traer a los militares o hacernos coger presos cuando salimos al pueblo”, manifestó el dirigente.
Luego de la matanza de los taromenane, los madereros dejaron la zona. Los huaorani de Tigüino y Bataburo recolectaron, esta semana, los tablones que aquellos abandonaron en la selva y anunciaron que no permitirán su acceso si no les cancelan por anticipado el 50% del costo de la madera que fue cortada.
18 dólares por tablón
Por un tablón de cedro, una de las maderas más caras, los madereros cancelaban a los huaorani 5 dólares. “Ahora tienen que pagar 18 dólares por tablón”, dijo Ima.
Los comuneros identifican a los madereros solo por apodos, un nombre o apellido. Señalan a Castillo, Chorón, Héctor, Macas y Blacio, como las personas dedicadas a la actividad. En la ciudad de Coca, capital de Orellana, residen los dos primeros pero al acudir en su búsqueda no se obtiene respuesta.
Christian Zambrano, trabajador maderero que no reveló el nombre de su patrón, indicó que las acusaciones de pago a los huaorani para que ataquen a los taromenane son una “vil mentira”.
“Aquí nadie ha pagado a los indígenas. Es más, todo lo que ha pasado nos perjudica, podemos morir nosotros también”, señaló.