Los flujos migratorios interamericanos han sustituido los últimos años a las migraciones tradicionales de europeos y asiáticos a países como Argentina, Venezuela o Brasil, según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones, presentado este martes en Ginebra.
Los flujos tradicionales se han reducido, mientras que han aumentado los desplazamientos transfronterizos en dirección a Venezuela, Costa Rica, Paraguay y México, señala el trabajo.
Los últimos años, Latinoamérica ha registrado movimientos migratorios imposibles de controlar por las autoridades del país de destino, lo que ha causado con frecuencia fricciones entre los estados de la región debido a una situación política y económica muy cambiante.
Mientras mexicanos y centroamericanos seguían tratando de llegar a Estados Unidos y Canadá, los países más ricos del continente, se incrementaban la migración entre los propios países del istmo: los nicaragüenses iban a Costa Rica, los salvadoreños, a Guatemala, y los guatemaltecos, a México.
Algo similar ocurría en al área andina, con colombianos que intentaban establecerse en Venezuela, o paraguayos, ecuatorianos y peruanos que llegaban a Argentina, antes de la crisis, a trabajar en la construcción u otras industrias.
Sin embargo, a raíz del estallido de la crisis, Argentina ha pasado de ser un país de destino a uno de origen de emigrantes: no sólo abandonan el país los nacionales, sino muchos bolivianos, paraguayos y peruanos, que huyen también del desempleo.
Brasil, otro país considerado tradicionalmente como de destino -llegó a acoger a casi un millón de emigrantes de Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay-, afronta últimamente una situación de empleo cada vez más precaria, sobre todo en la economía informal, en la que trabajan con frecuencia bolivianos.
La crisis ha hecho que alrededor de 300.000 brasileños trabajen actualmente en Paraguay, donde los llaman "brasiguayos", mientras que otros ciudadanos de ese país mejor capacitados pretenden llegar a Estados Unidos, primer destino de los emigrantes en términos absolutos.
El segundo país más poblado de la región, Colombia, ha generado también importantes flujos migratorios por culpa de le recesión económica y la violencia persistente, que ha provocado no sólo el desplazamiento de cientos de miles de personas dentro del propio territorio, sino también importantes migraciones a Ecuador, EEUU, Canadá, Australia, España e incluso Costa Rica.
Sin embargo, el principal destino de los colombianos que dejan su país es Venezuela, donde viven al menos dos millones de ellos, según el informe.
Por su parte, el Gobierno peruano calcula en unos 2,2 millones sus nacionales en el extranjero, de los que el 75 por ciento son emigrantes "irregulares".
Entre 250.000 y 300.000 peruanos dejan el país cada año con destino principalmente a Argentina, Bolivia y Chile, dentro de la región, así como a España, Italia y Estados Unidos.
El Caribe es también un importante generador de migraciones: en 2001, un total de 900.000 cubanos vivían en Estados Unidos, aproximadamente una décima parte de la población nacida en la isla.
Con una comunidad de 700.000 emigrantes, concentrada principalmente en la ciudad de Nueva York, la diáspora dominicana es la segunda en importancia del área caribeña en Estados Unidos.
Muchas dominicanas son víctimas de redes de proxenetismo en países tanto del continente, por ejemplo, Argentina, como de Europa, donde se calcula que viven otras 60.000 (sobre todo en España, Italia, Francia, Holanda, Austria, Alemania y Suiza).
En la otra parte de la Hispaniola, los haitianos tratan también de buscar fortuna en otros lugares: más de la mitad de los 335.000 haitianos en EE.UU. llegaron durante los noventa, huyendo de las duras condiciones económicas.
Sin embargo, la mayor diáspora haitiana se da en la República Dominicana, que alberga a casi medio millón de ciudadanos del país vecino, según el informa de la OIM.