Fernando Castro no tiene reparos en admitirlo: a Claudio Husain le tendió una trampa para sacarlo de sus casillas.
Hay un dicho que reza: el que inocente peca, inocentemente se condena, declaró el temperamental técnico del América de Cali.
América goleó 4-1 a River Plate, revirtiendo un 2-1 en contra en el de ida en Buenos Aires, y se clasificó a las semifinales de la Copa Libertadores.
River terminó con tres expulsados y los colombianos con dos, mientras que el partido registró una larga interrupción, casi al final, por una trifulca que tuvo su detonante en el incidentre entre Castro y Husain.
El Pecos Castro había pateado un balón a los 85 minutos en un lateral para hacer tiempo, lo que provocó que el árbitro uruguayo Gustavo Méndez lo expulsase.
El asunto no se quedó allí, ya que Darío, el otro de los hermanos Husain, empujó a Castro. Seguido se acercó Claudio y fue entonces que el entrenador le tiró de su cabellera.
Yo inocente no soy, declaró Castro. Creí que la pelota había salido y la metí de nuevo en la cancha y el árbitro creyó que estaba quemando (perdiendo) tiempo, y me echó.
Mi intención era devolverla para que viniera el jugador y sacara, contó el técnico. Como me quedé ahí Husaín (Claudio) viene, me agrede, me dice ciertas cosas. Entonces me dije: Aquí se va este también.
Lo agarré (por el cabello), lo hice reaccionar y me pegó. Imposible que el árbitro no lo fuera a echar si fue una agresión! Y lo echó. Pienso que eso (la expulsión) era lo lógico y lo normal, añadió.
El árbitro no solo expulsó a técnico y jugador, sino también a a Darío y a Luis Asprilla, éste último del América.
Ariel Garcé de River cometió una falta contra Carlos Angulo corrió igual suerte poco antes del final. Kilan Virviescas del América fue el primer expulsado al salir segundos antes del cierre de la etapa inicial.
Para América, el triunfo fue un ajuste de cuentas por las derrotas padecidas ante River Plate en las finales de la Libertadores en 1986 y 1996.