Una alternativa con menos dolor y riesgo para la madre y el feto ofrece el parto en posición vertical, que brinda rapidez y comodidad.
Durante años se han investigado las mejores alternativas científicas para obtener resultados óptimos en los diferentes tipos de parto: cesárea y vaginal (horizontal, vertical y hasta en el agua).
Actualmente en Ecuador, los investigadores apuestan por una opción tradicional y natural: el parto vertical. Este tipo de alumbramiento existió antes de la modalidad horizontal, que se difundió desde hace 220 años.
El Instituto de Investigaciones y la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca, bajo el auspicio de la Fundación para la Ciencia y la Tecnología (Fundacyt), realizaron un estudio, diseño y construcción de un equipo médico que facilita el parto en posición vertical, cuya aplicación en las maternidades del país se ha previsto desde este mes, empezando con el hospital regional Vicente Corral Moscoso de Cuenca.
“Los obstetras debemos estar en condiciones de atender todas las modalidades de parto, porque es la paciente quien debe elegir”, manifiesta Oswaldo Cárdenas, director del proyecto. Agrega el investigador que lo que sí está claro es que ha habido “distorsión del parto al preferir la posición horizontal únicamente para comodidad del médico”.
El estudio ha cumplido hasta la fecha con dos de sus tres etapas: una dedicada a recabar información (septiembre de 1996 a marzo de 1997) y la segunda a la fase experimental (octubre del 2000 a julio del 2001). La tercera fase está en ejecución y tiene que ver con la publicación de los resultados del proyecto.
En la primera etapa se entrevistó a 26 parteras de comunidades rurales de Azuay y Cañar, quienes revelaron que en el 100% de casos las mujeres adoptaban la posición de rodillas.
Así fue como se perfiló la idea de construir dos aparatos que sirvan de apoyo para facilitar la labor del parto vertical.
El primero consiste en una base plana o plataforma donde la mujer puede arrodillarse o ponerse de cuclillas, sosteniéndose cuando lo precise de una barra metálica, para que pueda levantarse y caminar. Un familiar puede colocarse al frente y el médico se ubica detrás (ver gráfico).
El segundo aparato, más complejo porque tiene un funcionamiento hidráulico, está recomendado para centros obstétricos, clínicas y hospitales rurales.
Una vez construido el primer prototipo se ejecutó un estudio comparativo con 100 mujeres que tuvieron sus hijos en posición vertical y un número similar en la forma horizontal.
Los grupos se seleccionaron de manera aleatoria (al azar), al igual que los médicos tratantes que participaron en la prueba, efectuada en el Centro Obstétrico del hospital Vicente Corral.
Ventajas
Las estadísticas demostraron que la duración del período del alumbramiento (salida de la placenta) en el grupo de mujeres en posición vertical tuvo un promedio de 6,4 minutos y sangrado de 152 centímetros cúbicos. Valores, indica Cárdenas, que son muy bajos y no se obtienen en ninguna de las investigaciones sobre el parto horizontal.
El hecho de que el sangrado en el parto vertical sea menor causó una favorable impresión en los investigadores, ya que las hemorragias en el alumbramiento representan la tercera causa de morbi-mortalidad materna en Ecuador y en el mundo.
El prototipo de ayuda al parto vertical tuvo una favorable acogida entre las pacientes. El 92% elogiaron la ubicación de los soportes y en el 97% alabaron la confortabilidad de la superficie para arrodillarse.
Las futuras mamás que opten por traer a sus hijos en posición vertical no requieren de una preparación previa específica, ya que es la misma que se aconseja para la posición horizontal.
Cárdenas considera que esta experiencia permite “reivindicar” el parto tradicional, el cual, acota, tiene que ser revalorado, aceptado e incorporado en los contenidos de las facultades de Ciencias Médicas y por las unidades obstétricas asistenciales.
Mientras, el Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano (CLAP) coincide con el criterio ecuatoriano y afirma que la posición horizontal es una práctica rutinaria.
También puntualiza en la versión electrónica (www.paho.org/spanish/clap) que “estudios controlados muestran que aquellas mujeres a las que se les pedía que se paren, caminen o se sienten durante el trabajo de parto, experimentaban partos más cortos, en comparación con las que estaban acostadas”.
Actualmente, la investigación en Ecuador está en la fase de obtención de patentes para distribuir los prototipos, así como de publicación de los resultados.
Demostraciones con los equipos, distribución de manuales y la proyección de videos sobre los 100 partos atendidos en posición vertical forman parte de la difusión que se prevé dentro de dos meses, fecha en la que también se aplicará la nueva técnica en las maternidades Isidro Ayora de Quito, Enrique Sotomayor de Guayaquil y en el centro obstétrico del hospital Vicente Corral Moscoso de Cuenca.