De la mano de Gilberto, que sometió dos veces en jugadas individuales al arquero Ricardo Tavarelli, el Gremio de Porto Alegre, "pesadilla" de Olimpia, lo venció en su propia cancha la noche del martes en el partido de ida por los octavos de final de la Copa Libertadores de América.
Este resultado complica las posibilidades del último campeón de América de sortear los octavos, teniendo en cuenta que debe jugar la próxima semana en Porto Alegre, ante un público en contra.
Este fue el desquite de los brasileños que habían resignado una derrota ante los franjeados paraguayos el año pasado por la vía de los penales en semifinales.
Como todo equipo local, el once guaraní tuvo la iniciativa del partido pero fue el cuadro brasileño que embocó de entrada a los 20 minutos a través de Claudiomiro, de cabeza, tras un perfecto centro de Gilberto.
Claudiomiro sentenció a Tavarelli desde casi la boca del área chica para enmudecer a los 20.000 espectadores que se dieron cita en el estadio Defensores del Chaco para alentar a su equipo.
La reacción no se hizo esperar y se sentía en el ambiente que Olimpia debía marcar para corregir la injusticia del resultado.
Fue entonces cuando los brasileños cometieron un foul en la medialuna del área que ejecutó "el Mago" Guido Alvarenga.
Su disparo iba clavado al ángulo izquierdo de Darnlei cuando el defensa Roger desvió apenas al córner, desde la barrera. Pero ese tiro de esquina fue fatal.
Nuevamente Alvarenga corrió a lanzar la pelota desde la izquierda del portero visitante y en esa oportunidad encontró al uruguayo goleador Rodrigo López que conectó a la derecha de Darnlei para vencerlo sin atenuantes.
Fue la explosión en las tribunas y la oxigenación para los futbolistas guaraníes que habían sido muy presionados doblemente, tanto por su público como por los brasileños.
A Roger se le perdió un balón que empezaba a dominar en su campo y la pelota cayó en poder de Alvarenga, desgraciadamente para él y su equipo.
"El Mago" miró, observó la entrada de tres delanteros y combinó por la derecha al defensa Isasi, adelantado. Este hizo el centro de la muerte desde la derecha y encontró a Mauro Caballero que llegó como una exhalación para empujar el balón adentro y revertir de esa forma el resultado en escasos 14 minutos: de la derrota a la victoria
Los paraguayos inclusive pudieron aumentar a los 45 cuando Roger cometió una falta descalificadora contra Caballero para detenerlo en su camino del mano a mano con Darnlei.
Para algunos especialistas locales, el árbitro mundialista colombiano Oscar Julián Ruiz debió expulsarlo por haber cortado el trayecto de conquista del "último hombre".
Los brasileños sin embargo no se resignaron y en el segundo tiempo entraron a hacer primar la velocidad para tratar de madrugar a los locales, más tranquilos, dispuestos a conservar el resultado.
La estrategia surtió efecto a los 62 cuando el portero brasileño, inteligentemente, inició un contrataque, cuando todos los olimpistas estaban en su área, reclamando un penal contra López, al juez colombiano.
Un contrataque feroz culminó con un golazo de Gilberto, desde la izquierda, de media distancia.
Unos minutos antes había quemado las manos de Tavarelli con otro misil.
Nuevamente a los 65 marcó otro golazo, de tiro cruzado, desde el sector derecho, también de contragolpe.
Aprovechó muy bien que el brasileño Marcio Costa estaba lesionado y Solalinde no se percató de la importancia de defender el sector derecho.
Los esfuerzos de los locales fueron infructuosos, hasta el último segundo cuando se perdieron el empate el uruguayo López en primer término y Néstor Isasi.