Martes 22 de abril del 2003 | 22:23 Copa Libertadores

El Gremio de Gilberto venció a Olimpia en su propia cancha

AFP | ASUNCIÓN

De la mano de Gilberto, que sometió dos veces en   jugadas individuales al arquero Ricardo Tavarelli, el Gremio de Porto Alegre,   "pesadilla" de Olimpia, lo venció en su propia cancha la noche del martes en el  partido de ida por los octavos de final de la Copa Libertadores de América.

 

Este resultado complica las posibilidades del último campeón de América de   sortear los octavos, teniendo en cuenta que debe jugar la próxima semana en  Porto Alegre, ante un público en contra.

 

Este fue el desquite de los brasileños que habían resignado una derrota   ante los franjeados paraguayos el año pasado por la vía de los penales en  semifinales.

 

Como todo equipo local, el once guaraní tuvo la iniciativa del partido pero   fue el cuadro brasileño que embocó de entrada a los 20 minutos a través de  Claudiomiro, de cabeza, tras un perfecto centro de Gilberto.

 

Claudiomiro sentenció a Tavarelli desde casi la boca del área chica para   enmudecer a los 20.000 espectadores que se dieron cita en el estadio Defensores  del Chaco para alentar a su equipo.

 

La reacción no se hizo esperar y se sentía en el ambiente que Olimpia debía   marcar para corregir la injusticia del resultado.

 

Fue entonces cuando los brasileños cometieron un foul en la medialuna del   área que ejecutó "el Mago" Guido Alvarenga.

 

Su disparo iba clavado al ángulo izquierdo de Darnlei cuando el defensa   Roger desvió apenas al córner, desde la barrera. Pero ese tiro de esquina fue  fatal.

 

Nuevamente Alvarenga corrió a lanzar la pelota desde la izquierda del   portero visitante y en esa oportunidad encontró al uruguayo goleador Rodrigo  López que conectó a la derecha de Darnlei para vencerlo sin atenuantes.

 

Fue la explosión en las tribunas y la oxigenación para los futbolistas   guaraníes que habían sido muy presionados doblemente, tanto por su público como  por los brasileños.

 

A Roger se le perdió un balón que empezaba a dominar en su campo y la   pelota cayó en poder de Alvarenga, desgraciadamente para él y su equipo.

 

"El Mago" miró, observó la entrada de tres delanteros y combinó por la   derecha al defensa Isasi, adelantado. Este hizo el centro de la muerte desde  la derecha y encontró a Mauro Caballero que llegó como una exhalación para  empujar el balón adentro y revertir de esa forma el resultado en escasos 14  minutos: de la derrota a la victoria

 

Los paraguayos inclusive pudieron aumentar a los 45 cuando Roger cometió   una falta descalificadora contra Caballero para detenerlo en su camino del mano  a mano con Darnlei.

 

Para algunos especialistas locales, el árbitro mundialista colombiano Oscar   Julián Ruiz debió expulsarlo por haber cortado el trayecto de conquista del   "último hombre".

 

Los brasileños sin embargo no se resignaron y en el segundo tiempo entraron   a hacer primar la velocidad para tratar de madrugar a los locales, más  tranquilos, dispuestos a conservar el resultado.

 

La estrategia surtió efecto a los 62 cuando el portero brasileño,   inteligentemente, inició un contrataque, cuando todos los olimpistas estaban en  su área, reclamando un penal contra López, al juez colombiano.

 

Un contrataque feroz culminó con un golazo de Gilberto, desde la izquierda,   de media distancia.

 

Unos minutos antes había quemado las manos de Tavarelli con otro misil.

 

Nuevamente a los 65 marcó otro golazo, de tiro cruzado, desde el sector   derecho, también de contragolpe.

 

Aprovechó muy bien que el brasileño Marcio Costa estaba lesionado y   Solalinde no se percató de la importancia de defender el sector derecho.

 

Los esfuerzos de los locales fueron infructuosos, hasta el último segundo   cuando se perdieron el empate el uruguayo López en primer término y Néstor  Isasi.

 

  

 

 

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