Ecuatorianos que fueron a Salón de Turismo no salieron de España para recuperar su inversión.
El Salón Internacional del Turismo (SIT), realizado en Barcelona del 3 al 6 de abril cambió el destino de varios artesanos ecuatorianos, que llegaron a España con la ilusión de convertirse en empresarios y, en su lugar, se quedaron para engrosar el número de inmigrantes.
El SIT, que atrajo la atención de empresas de 50 países, fue el marco para que los representantes ecuatorianos exhibieran y vendieran sus productos. Sin embargo, muchos no tuvieron suerte al comercializar sus artesanías.
“Si no vendo, me tendré que quedar”, dijo Danilo Sarzosa, que con tres socios invirtió 4.000 dólares en el negocio.
Sarzosa, además de la ilusión, trajo consigo una selecta colección de artesanías hechas en madera y metal para venderlas en el transcurso del SIT.
A un promedio de 10 euros (9,28 dólares al cambio actual) la unidad, las figuras despertaron la curiosidad de las personas que se paraban frente al stand para mirarlas y tocarlas. Pero, muy poca gente se decidió a comprarlas.
Sarzosa se quejó de la falta de apoyo gubernamental para los pequeños artesanos que intentan promocionar sus productos en Europa. “Invertimos tanta plata y no hemos podido recuperarla. Lo más seguro es que me quede aquí intentando vender lo que aún tengo”, señaló.
El artesano no descartó radicarse en España aunque sea en calidad de ilegal. Su hermana, que hace cuatro años vive en Valencia, lo llamó por vía telefónica para comunicarle que lo llevaría a esa ciudad para presentarle a su jefe y tratar de conseguirle un empleo para que pueda mantenerse, mientras permanece en España, tratando de vender sus productos.
“Podría trabajar de cualquier cosa, sé de albañilería, pintura y carpintería”, comentó Sarzosa, quien no entiende por qué su sueño de ser empresario no pudo cumplirlo.
El mismo destino le espera a Ernesto Ushca Criollo, que viajó de Cuenca a Barcelona con la finalidad de comercializar 300 sombreros de paja toquilla. Sin embargo, el sábado pasado, a solo 24 horas de que concluyera el SIT, mostraba su preocupación porque solo vendió 50. “No he podido recuperar los 5.000 dólares que pedí prestados para hacer este viaje. Creo que tendré que quedarme a trabajar”, acotó.