Lunes 07 de abril del 2003 | 14:48 Migración

Participar en el ejército de EE.UU. no garantiza papeles migratorios

EFE | WASHINGTON

La presentación de la ciudadanía estadounidense póstuma a tres soldados inmigrantes muertos en Iraq ha generado confusión y las autoridades advierten que inscribirse en el ejército de EE.UU. no trae beneficios migratorios.

El portavoz del Buró de Ciudadanía y Servicios Migratorios (BCIS), Dan Kane, dijo a EFE que las noticias de varios soldados nacidos en países latinoamericanos muertos en Iraq ha llevado a muchos a las puertas de las embajadas de EE.UU. para solicitar visado mediante el ingreso al ejército.

Según el portavoz, ante las misiones de EE.UU. en México y Bolivia, entre otros países, se han presentando voluntarios que buscan participar en la campaña militar en Iraq, a cambio de supuestos beneficios migratorios.

"Para ingresar al ejército de EE.UU. se debe ser residente legal permanente o ciudadano, no se aceptan personas con visas de turista, de negocios, bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) o indocumentados", señaló Kane.

El beneficio migratorio al que sí se pueden acoger los militares en servicio activo, es agilizar su proceso de ciudadanía, ya que no tienen que esperar cinco años para presentar su solicitud de naturalización, como lo requiere la ley para los civiles.

Esto se hizo posible gracias a una orden ejecutiva del presidente George W. Bush, y sólo tiene vigencia durante conflictos armados, entre los que se incluye la lucha global antiterrorista.

La medida beneficiará a unos 15.000 soldados de origen extranjero que se inscribieron a partir del 11 de septiembre de 2001 y, según las autoridades, poco más de 5.400 han aprovechado ya esta oferta desde que entró en vigor.

Las autoridades federales ya otorgaron la ciudadanía estadounidense póstuma a los mexicanos Francisco Martínez Flores y José Angel Garibay, y al guatemalteco José Gutiérrez, fallecidos en Iraq.

Las solicitudes de otros soldados inmigrantes caídos en la guerra contra Iraq, como la del colombiano de 19 años, Diego Fernando Rincón, están en proceso y se espera su pronta aprobación.

Sin embargo, los familiares de estos soldados no recibirán los beneficios migratorios que normalmente acompañan a quienes se concede la ciudadanía en vida.

Desde que comenzó la guerra contra Iraq hace más de dos semanas han muerto ocho soldados inmigrantes y dos de los prisioneros de guerra y dos de los desaparecidos nacieron fuera de Estados Unidos.

De este total de 12, sólo cuatro eran ciudadanos de EE.UU. cuando fueron enviados a Iraq.

Entre los que se naturalizaron antes de la guerra, están Fernando Padilla Ramírez, nacido en México y quien creció en San Luis (Arizona) y desde la semana pasada ha sido listado como desaparecido por el Pentágono.

Los prisioneros de guerra también incluyen a Shoshana Johnson, de Panamá, cuya familia se encuentra ahora en Texas.

Según datos del Departamento de Defensa, más de 37.000 integrantes activos de las fuerzas estadounidenses no son ciudadanos de EE.UU., y el tercio de estos extranjeros son latinoamericanos.

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