No tenía la mínima intención de incursionar en el modelaje hasta que su madre la llevó obligada a los 12 años a la academia de modelos de Marcela Vernnimen, en 1969.
Era la época en que María Luisa Jiménez temía que su hija, Lorena Gilbert, se convirtiera “en hippie”, por los jeans ajustados, las botas y la mochila que usaba con frecuencia en su adolescencia.
En las pasarelas Lorena Gilbert descubrió su pasión por los desfiles. Las entrevistas llegaron después, en 1988, cuando a los 31 años se la eligió Señora Ecuador para participar en el concurso de Sydney, Australia.
Una llamada de Louis Hanna le dio la noticia: la directiva de la Asociación de Canales de Televisión, presidida entonces por Hanna, la había seleccionado de manera unánime para el concurso.
En aquella época, con su mejor amiga Denisse Klein, Gilbert dirigía la academia Deloren’s en Guayaquil.
Los recuerdos de su participación en aquel concurso los mantiene frescos. No olvida la semana de cuarentena a la que se sometió porque olvidó aplicarse la vacuna de la fiebre amarilla antes de salir del país. Tampoco la polémica rueda de prensa que ofreció para cuestionar la participación de candidatas de entre 18 y 25 años, sin hijos.
Ella tenía 31 y tres niños y, aunque se mantenía físicamente en forma, no podía callar lo que consideraba injusto.
Su madre María Luisa Jiménez cuenta que esta situación revela gran parte de la forma de ser de su hija: defensora de los derechos de las personas y extrovertida.
En aquel certamen se la nombró Señora Fotogenia, en una elección de los fotógrafos de Australia. La corona se la llevó la representante de Estados Unidos, de 23 años.
A su regreso Lorena Gilbert continuó en la academia Deloren’s los siguientes tres años, pues luego trasladó su hogar a Costa Rica, adonde su esposo Rafael Guerrero debió viajar por trabajo.
En ese país modeló para algunas casas de moda y enseñó modelaje en la academia Ke-karina. Un año después volvió al Ecuador a esperar la visa de residencia del gobierno de Estados Unidos, donde vive desde hace diez años.
Su pasión por el modelaje la motivó a inaugurar su propia academia, LG Modelos, que funcionó por casi un año en Guayaquil y donde se formaron chicas como Marisol Cano, ex reina de Guayaquil, quien falleció en las playas de Capaes en el 2002.
“Extraño el cangrejo, cebiche, muchín, el pan de yuca”, cuenta por correo electrónico desde su lugar de residencia en Miami.
Ahí conoció a Alicia Faccio, dueña de una academia de modelaje, quien la contrató como la imagen de las señoras para la empresa Sears, para la cual desfila desde 1998 en el Festival de la Calle 8.
Ha sido panelista en varios programas de televisión como el del Padre Alberto y ha hecho personajes de reparto en algunas películas como El Padre Derffy.
Desde hace un año es la jefa de ventas para Sudamérica de la compañía MBR Industries Inc., que comercializa artículos para el hogar.