Domingo 06 de abril del 2003 El País

Sacrificio de exportación


Indígenas de San Rafael de Otavalo elaboran los petates como herencia ancestral, luego de transformar con arte y esfuerzo la totora, planta acuática que la cosechan en la laguna de Yahuarcocha y el lago San Pablo.
 
La totora crece y se la cosecha en las riberas del lago San Pablo y la laguna de Yahuarcocha.
Una vez cortada se la extiende en las riberas de las lagunas para que se seque. El proceso demora entre cuatro y seis días.
Cuando está semiseca, se hacen atados para transportarla hacia los hogares de los tejedores o para calcular la cantidad. La recolección la hacen varias personas.
     
Para comenzar el tejido se humedece el material y se coloca en el piso en una sola dirección. Mercedes Peña utiliza sus pies y manos.
El tejido comienza con la colocación de las ramas de totora en forma cruzada. El intercalado se hace cada tres o cuatro ramas.
Para afirmar el tejido, al terminar cada fila se golpea con una piedra alisada. La maestría de los tejedores se deja ver en cada impacto.
     
El primer remate (formar nudos al final del tejido) se hace en uno de los costados. Este se realiza en forma de trenza con las puntas de las ramas de totora.
Isidro Aguilar remata un petate. El proceso de elaboración le toma entre dos y tres horas, dependiendo de la flexibilidad de la rama.
Los paquetes de petates se colocan a los costados de la vía Panamericana. Desde aquí se cargan en camiones y tráileres.
 
El País

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