| Indígenas de San Rafael de Otavalo elaboran los petates como herencia ancestral, luego de transformar con arte y esfuerzo la totora, planta acuática que la cosechan en la laguna de Yahuarcocha y el lago San Pablo. |
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| La totora crece y se la cosecha en las riberas del lago San Pablo y la laguna de Yahuarcocha. |
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| Una vez cortada se la extiende en las riberas de las lagunas para que se seque. El proceso demora entre cuatro y seis días. |
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| Cuando está semiseca, se hacen atados para transportarla hacia los hogares de los tejedores o para calcular la cantidad. La recolección la hacen varias personas. |
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| Para comenzar el tejido se humedece el material y se coloca en el piso en una sola dirección. Mercedes Peña utiliza sus pies y manos. |
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| El tejido comienza con la colocación de las ramas de totora en forma cruzada. El intercalado se hace cada tres o cuatro ramas. |
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| Para afirmar el tejido, al terminar cada fila se golpea con una piedra alisada. La maestría de los tejedores se deja ver en cada impacto. |
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| El primer remate (formar nudos al final del tejido) se hace en uno de los costados. Este se realiza en forma de trenza con las puntas de las ramas de totora. |
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| Isidro Aguilar remata un petate. El proceso de elaboración le toma entre dos y tres horas, dependiendo de la flexibilidad de la rama. |
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| Los paquetes de petates se colocan a los costados de la vía Panamericana. Desde aquí se cargan en camiones y tráileres. |
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