Familiares de Andrea, Paola, Erika, Tamara y otras niñas del tercero de básica de la escuela Alfonso Cordero Palacios alistan documentos para llevarselas a Estados Unidos o España a fin de que estén junto con sus padres. Paola Ayabaca también lo hará, pero sufre porque en poco tiempo se reencontrará con su progenitor en Estados Unidos y no con su mamá, porque ella vive en España.
“Es una alegría, pero a la vez tristeza. Ellas se reunirán con sus padres y van a tener lo más importante que es el amor y el afecto, pero también preocupa ya que no todas tienen la suerte y su futuro es incierto porque allá se presentan otros problemas, sostuvo Elvira.
Según el informe estadístico anual de la Dirección de Educación del Azuay, de los 7.598 casos de deserción del año lectivo 2001-2002, 3.254 son por causas geográficas, económicas y otras, dentro de las cuales el mayor porcentaje obedece al factor migratorio.
Vanegas es directora del plantel, donde de las 900 niñas casi la mitad (40%) tiene parientes fuera del país.
Índice aumenta
Vanegas aseguró que el índice de deserción tiende a incrementarse cada año, en este plantel solo en el 2002 se registró la salida de diez niñas, cuyos padres en forma personal o por medio de familiares solicitaron la documentación para llevarlas.
“Existe un promedio de nueve casos por año, pero en este nuevo ciclo lectivo, en lo que va del primer trimestre, hay cuatro niñas que partieron para reunirse con sus padres”, indicó.
En la escuela Víctor Lloret, creada hace dos años, catorce niños dejaron los estudios en el último ciclo lectivo.
Primero viaja papá, luego hijas
Varios docentes de escuelas particulares y fiscales de Azuay explicaron que los padres emigrantes que quieren llevarse a sus hijos muchas veces usan la estrategia de viajar primero el esposo y luego de unos años la mujer e hijos, según el tiempo que les tome legalizar.
Quienes más hacen este plan son los que viven en Estados Unidos. Para Europa emigran en familia, dijeron.