Viernes 04 de abril del 2003 Cultura

Guillermo Álvarez, un jugador de las fantasías infantiles

Redactora | Mildred Wiesner

El actor y titiritero de 50 años, quien dirige el grupo Arlequín, tiene 200 muñecos que usa en sus obras.

Mientras realiza su trabajo artístico no se sabe su estado de ánimo, pues tiene que esconderlo para animar sus obras. Pero cuando la función termina, en su rostro se aprecia la satisfacción de haber jugado con la fantasía de los niños y de algunos adultos.

Es el titiritero Francisco Guillermo Álvarez Avilés, quien dirige desde 1988 el grupo de títeres Arlequín. Su vinculación con las artes escénicas se remite a sus 18 años cuando se convirtió en payaso y salió a trabajar en matinés y con circos locales.

En 1973, en el sector del Cristo del Consuelo, donde vivió su juventud, fundó y presidió el Taller de Arte Popular Raíces, del cual se derivó el grupo La otra ventana. Allí se inició en la actuación y el manejo de títeres, los cuales ha incentivado con talleres y con la lectura de textos didácticos.

La organización italiana Terra Nova ayudó a Raíces en la construcción de una sala para 400 personas. El dramaturgo Arístides Vargas colaboró en la dirección general de algunas producciones.

La otra ventana recibió el apoyo del Banco Central del Ecuador. Guillermo cuenta que de José Martínez Queirolo, Carlos Proaño e Isabel Saad aprendió la persistencia y el deseo de que el teatro sea para las masas.

Admira mucho a Carlos Michelena porque –indica– no utiliza groserías o el doble sentido para divertir. El cubano Héctor Quintero es otro de sus ídolos porque en él se fusionan muchas actividades como ser dramaturgo, actor, productor y director.

Su grupo de títeres Arlequín tiene 15 años y lo formó porque quiso trabajar independientemente. El consejo “Titiritero que no hace sus títeres no puede ser titiritero”, que le dio el argentino Luis Holguín, le sirvió para su labor. Le gusta recoger materiales que le puedan servir para confeccionar sus marionetas y arlequines. Ahora tiene 200 muñecos y algunos no terminó.

Aprobaba sus historias y personajes luego que los exponía frente a sus sobrinos. Sus funciones tratan sobre el rescate de los valores familiares, entre compañeros y de la sociedad. Así como la preservación ecológica. Cuenta que una vez dio una presentación en un pueblo. Las personas no tenían dinero y llevaron vegetales, carnes, aves y frutas como pago de la entrada.

Una niña en otra función le dijo que quería darle un beso porque sus títeres la hicieron reír. A su única hija, Leila, no le gustaba comer y para lograr que lo hiciera, Guillermo la entretenía con sus títeres.

Sabe italiano, portugués y poco inglés. Está unido con Elsa Moreno. Su centro de operaciones es Barricaña, adonde acude todos los días. El actor Enrique Ponce lo considera solidario y muy tranquilo, fiel a la ayuda social y cultural. Su defecto es la impuntualidad.

El actor Isidro Murillo comenta que hace las cosas lentas pero seguras. Juntos se ayudan espiritual y económicamente.

Cultura

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.