La inversión extranjera y las remesas que envían los inmigrantes superan al endeudamiento como principal fuente de financiación en América Latina y los países en vías de desarrollo, según un informe del Banco Mundial (BM).
El informe anual Desarrollo Financiero Global del 2003 del BM apunta que América Latina es la región que recibió el mayor monto de remesas en el mundo, 25.000 millones de dólares, el año pasado, seguida del sur asiático, adonde se enviaron 16.000 millones.
Seis países: México, República Dominicana, El Salvador, Colombia, Brasil y Ecuador se encuentran entre los 20 que reciben la mayor cantidad de remesas del mundo.
En particular –indica el informe– México, que es el destinatario de 9.900 millones de dólares en remesas, solo se ve superado por la India como país receptor de esos envíos.
República Dominicana recibe 2.000 millones, mientras que El Salvador obtiene 1.900; Colombia, 1.800 y Brasil 1.500 millones de dólares. Como proporción del Producto Interior Bruto, el mayor porcentaje de remesas se recibe en América Central, explica el documento del BM.
Según el autor del informe, Philip Suttle, se trata de un “paso positivo”, ya que esos ingresos (remesas más inversión extranjera) cuentan con una base más estable que la deuda, y puso como ejemplo la estabilidad de países como México y Chile “frente a la situación de Argentina y otros países con un elevado nivel de deuda externa”.
Advirtió que el envío de remesas es vulnerable a la situación del mercado laboral global, en especial el de Estados Unidos, de donde procede la mayoría de los envíos.
Envíos vitales
El jefe del BM para América Latina y el Caribe, Guillermo Perry, indicó que “la inversión extranjera directa y las remesas son vitales para América Latina y el Caribe, ya que esta región es más sensible que otras a las perturbaciones externas debido a su vulnerabilidad ante los reveses en los flujos de capital”.
Según el BM, en el 2002 los reembolsos de la deuda privada superaron a los nuevos préstamos, de modo que los flujos de crédito privado fueron negativos para los países en desarrollo, una tendencia que también se da en América Latina.
La región devolvió 9.000 millones de dólares más de lo que recibió en nuevos préstamos, a pesar del impago argentino en el 2002.
Los flujos brutos de mercado hacia la región disminuyeron en 31.000 millones (40%) durante el 2002, para situarse en 45.300 millones. La inversión extranjera directa registró en América Latina la caída más fuerte de todas las regiones del mundo, al bajar de 69.000 millones el 2001 a 42.000 millones el 2002.