Los pueblos pueden ir a la guerra, incluso aunque ellos no quieran.
Todo por la voluntad de los líderes que ellos mismos han elegido.
Según Félix Morán, esto se da por la seudodemocracia de los gobiernos, que por ser representativa –no participativa– permite que un gobernante tenga un total poder de decisión sobre algo tan importante como ir a la guerra.
Lenín Sánchez (de 29 años), de la Fundación Jóvenes por la Solidaridad, considera que las cabezas de gobierno deberían consultar al pueblo este tipo de decisiones vitales. Pero no lo hacen. “El problema es que los líderes se confunden y cometen errores por intereses ajenos a lo humano”, comenta.
Ahora es la guerra, pero en América Latina esta situación permite la corrupción.
Ellos han seguido con atención la información que se ha dado sobre este conflicto en los medios de prensa porque sienten que esto nos compete a todos.