Este balneario recibe no solo turistas locales,
sino colombianos, durante los fines de semana.
Lo que hasta hace un año era un pequeño pueblo
de pescadores que se encontraba en el anonimato, ahora se ha convertido en uno
de los balnearios más importantes de la provincia. El recinto Las Peñas,
en la parroquia La Tola, cantón Eloy Alfaro, al norte de Esmeraldas, ha
ganado prestigio en poco tiempo.
Ubicado a seis kilómetros de la Y de Borbón, en la vía a La Tola,
este balneario recibe actualmente un intenso flujo turístico de visitantes
del sur de Colombia, de Ibarra, Latacunga, Quito, Tulcán, Ambato y Riobamba.
Pese a que 6 kilómetros de carretera se encuentran en pésimo
estado, los turistas prefieren a Las Peñas por los maravillosos paisajes
y su playa de aguas cálidas.
Las
Peñas siempre fue considerado por los habitantes de la zona norte como
un paraíso tropical. Su extensa playa de 2 kilómetros de largo, adornada
el lado sur por unas cuevas que con la marea alta se llenan de agua, le da
una gran belleza natural.
Además, el agua en este balneario es muy cálida y tranquila.
Por tratarse de un pueblo pequeño, la delincuencia no existe y los turistas
suelen dejar sus pertenencias en la playa mientras disfrutan de un baño
refrescante.
En julio del año anterior, muchos turistas colombianos que se dirigían
a Mompiche, Atacames, Súa y otros balnearios del sur de Esmeraldas,
no pudieron llegar a su destino debido a un paro general de actividades
que se desarrollaba en la provincia.
Estas familias colombianas, unas 150 en total, se vieron obligadas a buscar
una alternativa y fue así como llegaron a Las Peñas. Desde entonces,
la fama de esta playa cruzó las fronteras.
Este balneario limita en su parte sur con la población de Olmedo, donde
se encuentra la reserva ecológica de Majagual, con los árboles
de mangle más altos del mundo.
Por la pasividad del mar, el lugar es ideal para la práctica de deportes
como esquí, surf, motos acuáticas, paseos en bote o simplemente para
nadar.
A raíz de la invasión de turistas colombianos que tuvieron que dormir
en carpas en la playa debido a la falta de hoteles, son muchos los empresarios,
especialmente de la Sierra, quienes están edificando hoteles, restaurantes,
discotecas y cabañas turísticas en la zona.
En un año, Las Peñas pasó a tener de uno a ocho hoteles, actualmente
cuenta con casi 20 restaurantes, locales de venta de artesanías, sitios
donde se alquilan parasoles, carpas, expendio de la siempre refrescante agua
de coco helada y otros.
El plato obligado en cualquier restaurante es el marisco. Un almuerzo cuesta
alrededor de $ 2,50; un cebiche de concha, camarón o pescado
vale $ 2; un pescado frito, $ 2; arroz marinero, $ 3; una langosta, $ 6 y la
sopa marinera, $ 8.
En este sector se pueden adquirir pulseras, aretes y otras artesanías fabricadas
a base de conchas de almeja, bambú, coral, coco, perla, tagua pambil, toquilla
y balsa.
Rocío Mendoza y su hija Ana Karen llegaron desde Santo Domingo a pasar
vacaciones en Las Peñas el pasado fin de semana. Para ellas, este balneario
es el más hermoso que han visto, por lo que no dudan en regresar.