En el mundo de los videojuegos los jóvenes representan sus fantasías y aspiraciones. Sueñan con mujeres, con ser inmortales, con ser triunfadores.
Ecuador, campeón de fútbol
Juan Campoverde (15)
En los videojuegos todo es posible, así que cuando juego Fifa 2000 me siento el capitán de la selección ecuatoriana que lucha por ganar la Copa del mundo. Es fantástico jugar contra las grandes superestrellas del deporte, y derrotarlos con mi equipo conformado por gente de todas las regiones del país.
Me gustaría que el juego tenga más realismo para que los jugadores puedan hacer palomitas, chilenitas, cabezazos, taquitos y toda clase de jugadas extraordinarias.
Claro que eso sería privilegio del mejor equipo, ¡Ecuador!, para humillar a los demás. Imagino que la final sería con Alemania, para ganarle 3-0, con goles míos, por supuesto.
Batman eternamente
Javier Real (22)
¡Cuídense archivillanos! Porque llega el hombre murciélago. La verdad es que me gusta usar la computadora para convertirme en Batman. Así puedo usar su tecnología como el baticarro, el baticinturón, la batimoto, las batiarmas y, si da chance, la Batichica.
Como Batman me siento todo un combatiente del mal, para salvar a ciudad Gótica del Guasón, el Pingüino, el Acertijo y su ejército. Eso sí, dejaría la batalla final para vérmelas con la felina Gatúbela.
La legenda de Zelda
Jair Argüello (16)
Cada vez que ingreso en el mundo de Zelda todo es mágico, con hadas y monstruos, es como si estuviera en un universo de ilusiones.
Me gusta sentirme el héroe de la historia, para viajar por el tiempo y conocer nuevos ambientes y extraños personajes. Cuando juego uso mi apodo, Charbok, así ingreso realmente en el personaje para resolver todos los enigmas.
Al final me gusta derrotar al enemigo principal y recobrar la paz en mis territorios.
El poderoso Harry Potter
Tanya Peñaloza (13)
Me encanta convertirme en el joven mago Harry Potter, para tener poderes y hacer cosas que son imposibles en la vida real. Para eso debo encontrar el libro de hechizos.
Lo que más disfruto es poder volverme invisible. ¡Qué chévere sería si eso también fuera posible en la vida real!
En la piel de 007
Juan Carlos Saltos (17)
Para que un juego sea perfecto debe tener full acción, para que la adrenalina me suba a mil. Por eso disfruto ser James Bond y que los malos me disparen, me tiren bombas y me lancen sin paracaídas de los aviones.
Yo con mi astucia sobrevivo de las peores circunstancias, para lo cual utilizo armas modernas y mi habilidad. Lo mejor es que si algo falla y me matan, tengo más vidas para continuar el juego. ¡Allí soy casi inmortal!
Con patadas voladoras
David Sánchez (15)
Los Titanes en el Ring es un juego donde los luchadores pelean durísimo con golpes, llaves y candados, pero, al igual que en la televisión, en la computadora tampoco es real. ¡Pero se es parte de la acción! A mí me gusta porque me convierto en una gran superestrella de este deporte rudo, además cuando juego me siento fuertísimo y que me manejo un físico tuco. Cada vez que me enfrento a mi contrincante, que es otro man tuquísimo, debo arreglármelas para ganarle. Cada pelea es un nuevo reto para ser el más fuerte.
Héroe de guerra
Fabricio Valenzuela (21)
Me gustan los juegos en que me convierto en un héroe de guerra, con mi traje camuflado para enfrentarme al enemigo en su propio territorio.
Siento que lucho por salvar al mundo, para lo cual puedo utilizar todas las armas posibles. Mis favoritas son los lanzallamas, las ametralladoras y las bombas.
También me gusta cuando tengo la oportunidad de manejar aviones, helicópteros y tanques. A veces me imagino que estoy en una misión para salvar al presidente de los Estados Unidos. No... mejor al del Ecuador.
Su enemigo: la sociedad
Andrés Carbo (16)
El mundo de Steve es sobre un chico que tiene muchos sueños sobre lo que quisiera ser, pero no lucha por conseguirlo. Su principal enemigo es la sociedad, que está representado por un amigo que vive al lado de su casa.
Durante el juego, el joven tiene que resolver muchos conflictos con sus padres, que no aprueban la profesión que ha elegido. También sueña con mujeres y triunfar en la vida.
Pasión por el ping-pong
José Tobar (15)
Mi juego es el ping-pong. Pero quisiera meterle más emociones. Por ejemplo, que el perdedor del juego sufra alguna penitencia grave, como la muerte. También que los juegos se realicen en escenarios no convencionales, como fábricas llenas de maquinarias, la cubierta de un barco de guerra o un bosque de pinos.
Sería bueno que por cada campeonato se gane dinero, el que se pueda utilizar para comprar mejores equipos de juego, como raquetas y mesas. Incluso ese dinero serviría para alquilar un compañero en los juegos de dobles.