- MAR. 15, 2003 - Foto - El País - EL UNIVERSO
El producto se comercializa en los balnearios manabitas y en dos meses saldrá al mercado nacional.
Hace varias semanas en las playas manabitas se promociona agua de coco, no en funda ni en la pipa que cuelga de las palmas cocoteras sino en botellas plásticas, con el nombre de Cocoboom.
La idea de este tipo de comercialización surgió en Brasil hace dos años aproximadamente, cuando Leonardo Galarza, gerente de la empresa Cocoboom, observó que en ese país era común beber agua de coco embotellada.
“Es más fácil tener una botella en la mano que un coco”, señala el empresario, quien luego de su viaje se dedicó a realizar un estudio de mercado y llegó a la conclusión que el producto tendría buena aceptación en nuestro país. Decidió formar una empresa y ubicarla en Portoviejo, específicamente en la vía a Crucita, sector cercano a las zonas cocoteras del valle del río Portoviejo, como son Rocafuerte y Riochico.
“El coco que se produce en Manabí es de buena calidad; en Portoviejo hay 320 hectáreas de cultivo lo que garantiza la permanencia del producto, además la comercialización es directa, es decir, los agricultores vienen hasta aquí y les pagamos por lo que nos entregan”, afirma Galarza.
Durante los pasados carnavales, cientos de turistas que llegaron a Crucita, Manta y Bahía de Caráquez probaron el agua de coco embotellada. La presentación nacional se realizará en dos meses.
Una vez que el campesino trae el coco se lo somete a un proceso de limpieza externa con agua y cloro; luego se lo seca y corta para sacar el agua por un hueco hecho con un taladro. El líquido va a un refrigerador con temperaturas de 8 a 9 grados centígrados. Una vez que se enfría, va por una tubería a otro congelador y finalmente es embotellado, con higiene.
Xavier Cedeño, jefe de la planta, indica que esta es la primera embotelladora de agua de coco en el país, por lo que el producto es una novedad en el mercado.
Once personas trabajan en la fábrica, ellos son los responsables de la calidad del producto y deben controlar que el coco tenga el peso y la calidad necesaria para obtener “agua buena”.
“Es por eso que todos los cocos pasan por controles especiales, como controlar que no tengan más de 60 días pues pasado ese tiempo el agua ya no tiene el dulce apropiado”, señala Cedeño.