La mitad de la población mundial vivirá en 2025 en regiones susceptibles de ser afectadas por tempestades y otros fenómenos meteorológicos extremos, debidos probablemente al cambio climático, estima un informe publicado ayer con vistas al Foro Mundial del Agua.
Las inundaciones catastróficas no han cesado de aumentar de decenio en decenio entre 1950 y 1998: seis casos en los años 50, siete en los años 60, ocho en los años 70, 18 en los años 80 y 26 en los años 90, recuerda el documento, redactado por el Consejo Mundial del Agua (CMA).
Entre 1971 y 1995, afectaron a más 1.500 millones de habitantes del planeta, mataron a 318.000 personas y dejaron más de 81 millones de damnificados.
Las más graves se registraron en Bangladesh en abril de 1991, con un balance de 140.000 muertos.
En 2002, más de 16 millones de personas fueron damnificadas en el mundo por las inundaciones, que causaron 4.200 muertos.
La mayoría de estas catástrofes se producen en Asia, pero "pocos países están exentos de riesgos", como lo demuestran las inundaciones devastadoras que se registraron a mediados de este año en Europa central, señala el documento.
En el polo opuesto, las sequías intensas son cada vez más numerosas, en particular en Africa. "45% de las muertes debidas a catástrofes naturales entre 1992 y 2001 fueron causadas por las y las hambrunas" que las mismas provocan.
Este fenómeno afecta sobre todo el oeste de Africa, pero también a Australia, donde en 2002 provocó graves incendios forestales y pérdidas cuantiosas en la producción agrícola.
Según el informe, la multiplicación de fenómenos meteorológicos extremos podrían ser los signos precursores del cambio climático.
Por otra parte, el informe recalca que las catástrofes naturales son mucho menos devastadoras cuando se toman medidas de prevención. "Un dólar invertido en prevención permite economizar cuatro dólares en socorros" y evita la pérdida de muchas vidas humanas, señala.
El Foro Mundial del Agua, que se organiza este año por tercera vez, reunirá del 16 al 23 de marzo próximo en Kyoto (Japón) a unos 10.000 delegados, ministros y altas funcionarios gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, industriales y expertos, y estará dedicado especialmente al estudio de las relaciones entre cambio climático y agua.
Se espera que termine con una declaración de ministros del Medio Ambiente de los cinco continentes.
El Consejo Mundial del Agua, organismo con sede en Manila sostenido por el Banco Mundial y la Unesco, es uno de los organizadores del Foro.