Hay un mapa de riesgos y planes de reubicación, pero faltan recursos y áreas lotizables.
Jaramijó está en alerta porque las olas amenazan con destruir decenas de viviendas, dada la condición de ser una de las poblaciones de la Costa ecuatoriana que están más cerca del océano.
En esta caleta pesquera las autoridades están preocupadas no solo por la presencia de la estación invernal sino por la incertidumbre ante los efectos del anunciado fenómeno El Niño, que se prevé tendrá consecuencias graves para la población asentada a pocos metros del mar.
Jessenia Jaramillo Romero, jefa de la Defensa Civil de ese cantón, recorre todos los días las zonas consideradas vulnerables porque teme que los aguajes erosionen los taludes y pongan en riesgo la estabilidad de las viviendas ubicadas en la parte noreste.
La Defensa Civil tiene listo un plan operativo que pudo realizar gracias a la colaboración de la Base Naval, asentada en esta jurisdicción, pero este no servirá de nada si no se dispone de recursos.
“Conocemos las áreas en peligro y el número de familias perjudicadas, pero el cantón tiene pocos recursos, infraestructura y tierras para reubicar a los damnificados”, señala Jaramillo.
La funcionaria dice que cada vez que se producen los aguajes, la preocupación son los taludes por donde viven alrededor de 50 personas, así como las viviendas que están cerca de la playa central, donde las olas alcanzan la calle principal.
“Es evidente que Jaramijó pierde terreno frente al mar, porque la estructura de los taludes no tiene la fuerza necesaria para soportar el embate de las olas”, señala Jaramillo.
La reubicación no es tan fácil, porque este cantón tiene menos espacio urbano debido a que la Base Naval de Jaramijó ocupa casi la mitad de su territorio, al noreste.
Lo más penoso es que la institución naval ocupó las mejores playas que ya no podrán ser reincorporadas debido al tema de la “estricta seguridad”, afirma Jaramillo.
Al Sur, Jaramijó colinda con la Base Aérea Eloy Alfaro, de Manta, y al Oeste con lotizaciones de Montecristi.
Pobladores viven con temor
JARAMIJÓ
“Toda la vida hemos tenido que superar el miedo de que el barranco se caiga junto a nuestra vivienda”, dice Susana Marín Mero, moradora de la calle Isidro Ayora, cercana a los taludes que el mar socava.
Marín recuerda que en 1982 salió apresuradamente del sitio junto con sus doce hijos, ya que las autoridades advirtieron sobre el peligro de vivir en el sector.
“En ese tiempo pasaba el día cuidando a los niños que estaban pequeños para que no se acercaran al abismo”.
Susana señala que los habitantes del sector no han recibido obras de parte de las autoridades. Menciona estar lista para evacuar, pero pide un terreno.