Domingo 16 de febrero del 2003 Ciencia y Tecnología

El síndrome del quemado

Para EL UNIVERSO | Eduardo Andrade

Máximo grado del estrés

El ritmo de la sociedad de competencia hace que las personas se irriten con mayor frecuencia.

Han transcurrido casi nueve horas, desde las 08h30, durante las que Carlos García, de 24 años, trabaja en el área de caja de un banco de la ciudad. La fila parece interminable. En ese lapso Carlos no ha podido comer y para vencer el cansancio consume más café de lo normal, acompañándolo con varios cigarrillos.

La hora de cierre del banco es a las 18h00, pero debido a la cantidad de público deberá salir más tarde que  de costumbre. Por su cabeza pasan mil ideas. Esta noche ya no llegará a la primera hora de clase en la universidad, sino que, con suerte, alcanzará la mitad de la segunda hora.

Después de salir de su trabajo se dirige al centro de estudios, pero el profesor no le permite entrar  a su materia. Un amigo le hace una broma y esto ocasiona que Carlos reaccione violentamente, acto que no ocurriría si no estuviese con el síndrome de Burnout, o también conocido como “quemado”.

Este tipo de estrés fue descrito en 1974 por el psiquiatra alemán Herbert Freudenberger, cuando observó que muchos compañeros de un hospital de toxicómanos de Nueva York sufrían una gran desmotivación y agotamiento, así como síntomas de ansiedad y depresión.

El psiquiatra Wilson Cueva sostiene que el síndrome de Burnout se origina debido al exceso de trabajo, la pérdida de ilusión y sobreesfuerzos que llevan a la persona a un estado de ansiedad y fatiga crónica.

Cueva señala que esta enfermedad se puede presentar  en profesionales, estudiantes o amas de casa. La gravedad del caso depende del grado temperamental del individuo.

Entre los síntomas más comunes de este síndrome están, según Cueva, la adicción al café, al alcohol, al cigarrillo y, en casos extremos, las drogas.

Indica que emocionalmente el individuo es más irritable, no se concentra, pierde el afecto con sus familiares y amigos, como tampoco desea tener relaciones en pareja. También se presenta insomnio, tensión muscular, desórdenes gástricos y úlceras.

Tendencia de la sociedad
Malhumorada. Con ardor en el estómago. El dolor de cabeza hace más pesada su labor de profesora de escuela. A partir de las 07h00 empieza a dar clases de inglés sin parar hasta las 13h00, desde el primero a sexto grados. Los alumnos que tiene son inquietos, lo que le hace perder el control a Marta, una docente de 27 años, quien no quiere dar su apellido.

Una vez que termina su jornada, la maestra se dirige a casa, donde sus padres le reclaman por no ordenar su cuarto. Producto de esto surge una discusión que desemboca en un conflicto familiar debido a que ella no soporta más y “estalla” debido a la acumulación de problemas.

El sociólogo Carlos Tutivén dice que estas son consecuencias culturales de la sociedad de la competencia, que se traduce en el acelerado ritmo de vida de las personas y escaso tiempo para descansar.

El problema del estrés contemporáneo es una amalgama de síntomas que tienen los sujetos en la actualidad, quienes algunas veces recurren a ingerir antidepresivos, con lo que –dice Tutivén– únicamente logran esquivar el problema.

Una manera para aliviar este problema es la relajación del individuo. “Meditar es simplemente cerrar los ojos y observar los problemas que uno tiene, posteriormente surgirán las ideas y soluciones. A diferencia de lo que la mayoría de personas piensa, meditar no es realizar ejercicios raros y mencionar palabras desconocidas”, comenta.

El  estrés se produce cuando una parte del cerebro lanza una señal de alarma que indica una sobrecarga de tensiones que se puede manifestar de varias maneras. Este problema no se puede controlar solo con el uso de fármacos, es recomendable la asistencia psicológica, explica el Dr. Mario Moncayo.

¿Qué se recomienda cuando el trabajo es el causante de este tipo de estrés? La psicóloga organizacional  Paola Cruz  recalca que lo estratégico de las empresas actuales es la preocupación por la calidad de vida de sus trabajadores, no sobrecargarle funciones, y que la comunicación y confianza entre los líderes de las empresas y trabajadores es esencial.

Sostiene que para evitar el síndrome del Burnout se debe de tener una buena alimentación, realizar ejercicios físicos y meditar. Tampoco recomienda aliviar este síndrome con medicamentos.

En el caso de las empresas, Cruz sugiere que deben tener como mínimo un psicólogo que analice los problemas de cada empleado y aporte con soluciones.

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