- FEB. 09, 2003 - Foto - ¿Se acuerda de...? - EL UNIVERSO
Talvez por su cabello, demasiado encasquillado. O talvez por su cara redonda. Ni él mismo lo sabe aún hoy, después de 23 años. Súbitamente, en 1980, Galo Vásquez Gracia pasó así, sin previo aviso, a ser Mafalda Vásquez.
El culpable del apodo pegajoso fue Boanerges Rodríguez, un puntero del Barcelona campeón de fútbol de 1980 con esa mágica chilena de Víctor Epanhor frente a Técnico Universitario.
Un equipo al que Mafalda había llegado en 1979, con 22 años y sin conocer Guayaquil, desde su natal Esmeraldas.
Lo descubrieron –como descubren a muchos cracks en tierra esmeraldeña– de una cantera del club 5 de Agosto.
Fueron dos destinos al mismo tiempo: Guayaquil y Barcelona. El gran Barcelona que él soñaba con algún día defender en sus sueños de futbolista de barrio, de los que le pegan a la pelota para clavarla en medio de un arco ficticio decorado con piedras.
Allí, en Barcelona, fue ídolo porque contribuyó con su talento de volante mixto con gol a lograr cinco campeonatos (1980, 1981, 1985, 1987, 1989) y dos vicecampeonatos (1982, 1986), toda una época en la que también fue seleccionado nacional por cuatro veces.
¿Sus grandes momentos? En 1980 fue elegido mejor jugador ecuatoriano y de 1983 recuerda el gol que le hizo a Argentina en Quito, defendiendo a Ecuador en Copa América. El resultado, con otro gol de Jacinto Vega, fue un 2-2 que para la época era histórico.
Pero el fútbol se aleja porque los años sentencian al jugador. Vásquez dejó la pelota en 1991 luego de un breve paso por el Delfín en 1990.
¿Qué pasa ahora? En medio del recuerdo de los hinchas que lo reconocen por las calles, Mafalda, a sus 45 años, es dueño de una sala de billar en Sauces VIII. Le da para vivir normal, como él reconoce. Es su otro destino, en el que igual está ligado a un tapete verde, esta vez ya no de césped, ya no gigante y bullicioso.