Hay demasiados dueños de las calles y algunos nos atacan porque las usamos. Estacioné mi carro en la calle Junín, en un espacio que no era entrada de carros, le dije al hombre que se acercó como dueño que solamente cruzaría la calle y dejaría para que me arreglen unos zapatos que tenía en la mano, no demoré cinco minutos en regresar, pero ya el hombre había hecho un hueco con una barra, en la llanta nueva de mi carro. No me di cuenta hasta que unos transeúntes me llamaron la atención y logré llegar a la gasolinera de la calle Quito, donde la cambiaron.
La calle Tomás Martínez desde Malecón hasta Panamá, también tiene dueño. Sin saberlo, un día que estacioné mi carro junto a la acera sur, al regresar mi llanta estaba cortada, entonces supe que pertenece a un edificio situado allí. Como hay gente que puede comprar calles, sugiero que coloquen carteles con sus nombres anunciándolos para no darles la oportunidad de que nos destrocen nuestros vehículos.
Graciela Benites
Guayaquil