Sábado 01 de febrero del 2003 Agropecuario

Algodón en Ecuador pende de un hilo

El manto blanco ecuatoriano visto en abril a mayo de cada año, se ha encogido de 32.000 a 4.000 ha en los últimos 20 años.

Esto representa solo en cuidados del cultivo, que alrededor de 224.000 niños, jóvenes, adultos y ancianos del campo perdieran esta ocupación de recolectar los copos blancos a partir de mayo y algunas desmotadoras cerraran. La mano de obra se lleva el 40% de los costos directos del cultivo y le da una característica especial de calidad a la fibra nacional sobre el importado, recogido por máquinas.

La capital algodonera de antaño ya no es Pedro Carbo (Guayas) sino Tosagua (Manabí) y hay probabilidades de crecimiento en la península de Santa Elena (Engunga), donde se empieza a sembrar en extensiones hasta diez veces el promedio nacional (3,5 ha), con riego y mejor productividad.

El presidente de Funalgodón, Esteban Borja, piensa que el atraso de un mes del arribo de la semilla para la  campaña (4.000 ha) favorece porque coincide con el cambio de planes por la no presencia de El Niño.
Junto a la mejoría del precio de $ 13 a $ 19 el quintal en rama y una inversión de $ 450/ha, puede asegurarle al agricultor  una utilidad mayor que el arroz y el maíz, si él hace un manejo racional de plagas y óptima fertilización.

Mal tejido
Origen de la crisis

El desplome de los precios internacionales al nivel más bajo de los últimos 27 años, los estragos del anterior fenómeno El Niño y a que algunas industrias no desean comprar la fibra nacional.

Adiós divisas
Ecuador ya no exporta fibra; la industria textil demanda anualmente 20 mil toneladas de algodón desmotado (sin semilla) y la actual oferta interna alcanza para un mes de consumo. En el 2002 compraron afuera $ 23 millones de fibra.

Pérdidas
Funalgodón ha limitado su acción debido al descalabro financiero de su programa de crédito por 1,2 millones de dólares, producto de los estragos de El Niño de 1998. 

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